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zzzzzLa larga secuencia de críticas que los zeitgeists se reservan para el mundo actual impresiona por sus supuestas magnitudes. Para el movimiento casi todo es tan oscuro como repudiable. La situación no podía ser más decadente, miserable y desgraciada, nos cuentan. No existió mejora humana alguna según ellos pues para admitir que todo esta peor que antes, hay que negar el concepto lógico de progreso en nuestra sociedad. Crímenes, pobreza y hambre, todo aumento por culpa del sistema monetario, el libre mercado y sus grandes empresas para traernos como resultado la realidad de una humanidad tristemente ultrajada y esclavizada. Todo empeoro, la civilización esta estancada de forma espantosa. ¿Puede concebirse situación tan cruel, desmoralizadora y pesimista? Según los zeitgeists sí, a saber por sus desoladoras denuncias.

El siniestro mundo actual según los zeitgeists

Entre un gran número de críticas apocalípticas y desanimantes escuchamos palabras como las siguientes:

“Un puñado de poderes económicos está tomando el control del mundo, poderes que dominan los recursos naturales que necesitamos para vivir, mientras que controlan simultáneamente el dinero que necesitamos para obtener esos recursos. El resultado final será un monopolio mundial basado, no en la vida humana; sino en el poder financiero y corporativo. Naturalmente, mientras que la desigualdad crece, más y más gente se desespera” (1)

No solo no nombra a la pobreza, el mal mas ruin a combatir, sino que pese a que el dinero es creado y controlado por gobiernos junto a sus bancos, se infiere aquí una critica demasiado tibia a los políticos que en cambio se recrudece cuando es desviada hacia las empresas privadas, como bancos de inversión, de ahorro y a las industrias y el comercio en general. Pero sigamos.

“Somos una sociedad tan abominable y enferma que no apareceremos en los libros de historia. Dirán sólo que las grandes naciones se apoderaban de la tierra de las pequeñas usando la fuerza y la violencia. En historia, se escuchará hablar de comportamiento corrupto hasta el comienzo del mundo civilizado, que será cuando todas las naciones trabajen juntas” (2)

Léase bien que no se juzga a terceros por las tragedias actuales sino que todo el mundo como sociedad y sin distinciones entran en la mordaz critica de los zeitgeists, a pesar que la violencia directa es ejercida por un tipo de personajes bien diferenciados que, como si fuera poco, están fuertemente armados y son una minoría en la población; los políticos, sus banqueros, elefantes blancos y una ramal de diferentes grupos de presión que los secundan. Otra denuncia que suelen hacer es la ya incombustiblemente antigua contra la desigualdad, o para resumir mejor un repudio a los ricos solamente por ser ricos, sin detenerse a estudiar el por que de sus riquezas, si fueron alcanzadas violentamente produciendo grandes daños a la sociedad, o si por el contrario nacieron de producir o vender mercancías que aumentaron la suya y la de sus compradores. Pero rara es al sentido común la queja contra los hombres que acumularon, invirtieron y ganaron al proponerse vender las mercancías y servicios que muchos querían comprar por lógica necesidad de ellos pero que antes no existían ya que nadie, ni los mismísimos sermoneadores anti-capitalistas, podían brindarlas. Mucho más inentendibles son sus deseos igualitaristas que propugnan la nivelación de las rentas, sin preocuparse si quiera en los deseos de la gente, los consumidores que pagan esas rentas acorde a la responsabilidad, calidad y eficacia que cada empresario con sus trabajadores asumen antes de venderles sus productos o servicios.
Más allá de estas salvedades ¿Puede ser todo tan negativo? ¿O solo estamos escuchando las clásicas quejas de los rezagados opinólogos izquierdistas de siempre? Palabras contundentes como la de los primeros párrafos arriba que llegan a los mas profundo del ser para mover sentimientos de repudio y justicia parecen indicarnos que sí, que la tragedia humana se ah apoderado de nuestro mundo como nunca antes. Pero para conocer si son verídicas dichas exclamaciones o nada mas que un resabio de críticas vacías y denuncias sin fundamento, el estudio del capitalismo debe ser un tanto más refinado con lo cual uno descubre datos que podrían contarnos una historia muy diferente de la que nos relatan los zeitgeists.

Aquellos tristes viejos tiempos

En tiempos precapitalistas, aquellos siglos donde las necesidades eran demasiadas y nada ni nadie podía satisfacerlas, la única consecuencia de la natural escasez de bienes y servicios vitales era llanamente el sufrimiento primero y la muerte después por hambre y enfermedad. No hay mucho que analizar sobre esto. La sufriente, penosa y muy terrible vida de los primeros cazadores recolectores no puede agradar a ningún individuo que goce de los grandemente cómodos y placenteros estilos de vida actuales, al menos en la mayoría de los países denominados capitalistas. No había industriales ni mercados pero la vida era indescriptiblemente mas dura que hoy. La existencia misma de los hombres era enteramente dedicada al trabajo, una actividad monótona, inhumana, enormemente cansadora y desgastadora a tal punto que la esperanza de vida no llegaba ni a los 30 años. Y todo esto con un propósito básico: autoabastecerse de alimentos para no morir. Una jornada de 8hs de labor en cualquier industria actual seria un sueño imposible en la mente de individuos gregarios que trabajaban dura y enteramente todas sus vidas para poder alimentarse en forma precaria, cuando podían, de algunas carnes animales, vegetales y frutas en su helada caverna o choza de paja. Cuando la búsqueda de alimentos no daba resultados la emigración forzosa hacia lugares con mejores oportunidades era la única forma de escapar al hambre, las enfermedades y los peligros inminentes de las fieras y los climas de la época. Lo que se casaba, recolectaba o mas tarde sembraba, era lo único que se comía en el día. El sustento no era asegurado para nadie y cuando este se presentaba su costo era enorme. Durante miles de años la vida era terriblemente penosa por tenerse que trabajar y sufrir demasiado por muy poco, más aun cuando los gérmenes y la mala alimentación debilitaban a cualquier organismo en su ardua tarea diaria por sobrevivir. Nacieron civilizaciones, pasaron los siglos, pero la situación general de la humanidad era practicante la misma: arduo trabajo para escapar a duras penas del sufrimiento y la muerte.

“La historia del mundo ha sido la historia de la lucha por el pan de cada día. Las artes primitivas provienen de la búsqueda de alimentos por el hombre primitivo, terrible búsqueda de la cual dice el conde Grégoire en 1804, pensando especialmente en Francia: los tiempos de hambre eran antiguamente más calamitosos que en nuestros días y su azote era mucho más frecuente. Maret, el Viejo, contó diez hambres en el siglo X y veintiséis en el siglo XI. Las batallas, los torneos y las coronaciones en Reims o en Aquisgrán, así como los esplendores semejantes al Campo de la Tela de Oro, no han sido más que distracciones momentáneas. El interés continuo y permanente de la humanidad lo ha polarizado el alimento y en numerosos libros se habla de los inútiles esfuerzos de todo género que se han efectuado para conseguirlos. Mr. Farr decía de Inglaterra: en los siglos XI y XII se registra un hambre cada catorce años por término medio, y el pueblo sufrió veinte años de hambre en el término de doscientos años. En el siglo XIII la lista muestra la misma proporción de hambres; añadiendo cinco años de precios elevados, la proporción es aun mayor. En conjunto, las épocas de escasez disminuyeron durante los tres siglos siguientes; pero el término medio desde 1201 hasta 1600 es el mismo, o sea, siete hambres y diez años de hambre por siglo. Esta es la ley que regula las carestías en Inglaterra” (3)

La calidad de vida de los desgraciados humanos en estas desdichadas eras pre-industriales merecen cierta reflección antes de compararla con las del mundo moderno, tal cual lo hacen los zeitgeists:

“Es un error creer, al ver los barrios excesivamente poblados de las ciudades modernas, que la gente de ahora vive menos cómodamente que antes. Las viviendas de los trabajadores medievales eran apenas cabañas de paredes construidas con algunas tablas y recubiertas de barro mezclado con hojas. Los techos estaban constituidos por juncos y cañas. La casa solo tenía una habitación, o en casos raros dos, sin revoques, sin piso ni cielo raso, sin chimenea, hogar, muebles o cama; y aquí el dueño, junto con su familia y sus animales, nacían, vivían, y morían. En las casas no había desagües, ni cloacas, ni agua corriente; sólo existía un desagüe superficial para la calle. El agua debía irse a buscar a una bomba en la plaza del pueblo y no se conocía el más elemental sistema de cuarto de baño higiénico. La avena y el centeno proporcionaban el pan y la bebida de la inmensa mayoría de gente de Europa. La mayor parte de las hortalizas eran desconocidas en la agricultura inglesa al finalizar el reinado de Enrique VIII. Las vicisitudes que enumera lord Ernle en su formidable lista -vida precaria, regocijo alternado con hambre, sequías, escasez, hambre, crímenes, violencia, escorbuto, lepra, enfermedades tifoídicas, guerras, epidemias, epizootias y pestes”- formaban parte de la vida medieval con una intensidad que nos es completamente extraño en el mundo occidental de nuestros días; este tema merece ser subrayado, porque en todas las discusiones tan comunes ahora sobre la pobreza que, según se dice, ha acompañado a la revolución industrial, no se tiene en cuenta que las condiciones eran mucho peores antes que después de ella” (4)

Un panorama menos cruel pero igualmente trágico de aquellos días lo presenta Pietsch:

“La vida estaba penetrada de trabajo: doce o catorce horas diarias era una jornada normal durante el verano, como también en los trabajos manuales era costumbre aprovechar todas las horas de la luz del día. Como además de los domingos había hasta cincuenta días festivos al año, había tiempo suficiente para el recreo, para la familia, para los usos populares y para las fiestas, como también tiempo abundante para la religión y para el culto. La vida, conforme a los patrones de hoy día, era sencilla y hasta mezquina. La comida diaria era, conforme a lo duro del trabajo, fuerte pero escasa en albuminoides. Tras malas cosechas había carestías y no raras veces hasta periodos de hambre. La enfermedad, el hambre y la muerte ponían en peligro toda la vida; incluso la riqueza y el poder estaban bajo su amenaza” (5)

Las hambrunas fueron tan recurrentes que se tomaban como algo ya esperado e inevitable en la vida diaria. No era extraño a nadie acostumbrarse cada pocos años a la fría imagen de ver desvanecerse en los caminos a desnutridos hombres y mujeres de toda edad cada vez que una sequía o elevada sobrepoblación acontecía en las hacinadas ciudades:

“Cuan grandes han sido las penurias y sufrimientos humanos en tiempos antiguos se deduce de la observación de Bruyerinus Campegius de que las aves conocidas en latín por corvi -cuervos- no son buenos para comer porque viven en gran parte de cadáveres humanos, indicando con esto que los cadáveres insepultos no eran nada fuera de lo común. La falta de suficiente cantidad de comida no terminó sin embargo en el año 1600, sino que continuó (aunque disminuyendo su frecuencia en Inglaterra), pero siempre con muchos sufrimientos, hasta entrado el siglo XVIII. En Francia la falta de comida a consecuencia de la pobre cosecha de 1788 fue uno de los motivos desencadenantes de la gran revolución de 1789” (6)

“Hasta mediados del siglo 18 el mundo era extraordinariamente pobre según cualquiera de los criterios actuales. La esperanza de vida era muy baja: los niños morían en gran número tanto en los actuales países ricos como en los pobres. Numerosas oleadas de enfermedades y epidemias, desde la peste negra europea hasta la viruela y el sarampión, se cernían regularmente sobre la sociedad y mataban a un gran número de personas. Las hambrunas y las fluctuaciones climáticas extremas causaban el derrumbamiento de las sociedades. La grandeza y la caída del imperio romano, según el famoso historiador del siglo 20, Arnold Toynbee, fueron muy parecidas al auge y la decadencia de todas las civilizaciones anteriores y posteriores. La historia económica consistió durante mucho tiempo en una sucesión de altibajos en que el crecimiento iba seguido de la decadencia en lugar de producir un progreso económico sostenible” (7)

Solo cuando el hombre gracias a la libertad en el uso de su razón supo dominar en grado mayor la naturaleza y así paliar en forma eficiente la escasez, el hambre y la violencia pudieron mermar en gran magnitud. En un lejano punto de la historia las mentes pudieron concebir que existía una sola forma racional de cooperar entre si con miras a sobrellevar la penosa tarea de sobrevivir. Esta forma era el trueque, donde se intercambiaban bienes entre diferentes sujetos con el fin de entregar lo que menos se necesita a cambio de algo más necesario a sus respectivas actividades vitales. Era la cooperación para el propio mejoramiento de la vida misma, lo que más tarde se denominaría negocio lucrativo y no los tratos violentos, lo que anhelaba la mayoría de los hombres para mejorar sus pobres condiciones. El conocimiento científico, los nuevos inventos y las artes más modernas vinieron por añadidura y de a poco se beneficiaron de este primitivo comercio que les daba la facilidad, a trabes de individuos mas libres, de difundir e intercambiar bienes e ideas de lugar en lugar, de persona en persona.
Pero cuando las sociedades empezaron a crecer la cantidad de individuos que comerciaban eran tal que el trueque empezó a tener serios problemas en intercambios razonables. Los bienes que algunos querían no podían obtenerse dando a otros algo que no necesitaban o deseaban. Un recurso intermedio que fuera aceptado voluntariamente por todos tenía que nacer y ese fue el dinero que empezó siendo cualquier objeto material valorado por la misma gente que desestimo el trueque; desde piedras, semillas, hasta trozos regulares de algún metal fraccionado. Con esta libertad para un intercambio más optimo y eficiente nacieron las valoraciones en dinero de los diferentes bienes para cada individuo, que se fortalecían al ser compatibles con la instauración espontánea de la propiedad privada. Los bienes, al solo poder intercambiarse si sus creadores o dueños deseban a cambio algo mejor que lo que entregaban, defendieron lógicamente su posesión, sus propiedades y riquezas honestamente obtenidas de los intercambios pacíficos y la apropiación original de los recursos sin dueño en la naturaleza. Desde tiempos remotos fueron estas valoraciones individuales descriptas en unidades de dinero hacía propiedades y bienes privados, que hoy llamamos precios, lo que guía a la humanidad para evitar en lo posible la escasez y la sobreproducción, es decir para luchar contra el trabajo duro, el hambre, la ignorancia y la desesperación ante los fenómenos naturales perjudiciales a los cuales trababa de evitar o escapar. Contra la escasez, por que la necesidad de lo escaso siempre fue costosa de satisfacer, lo que se traducía en un precio elevado por dar mayor cantidad de bienes menos escasos a cambio de ese bien escaso con el fin de mitigar la siempre imperiosa necesidad que de ellos requerían los hombres para vivir, resultando posteriormente en mejoras materiales y beneficiosas que los bienes ya abundantes no podían proveer. Esta acción de enfocarse en producir bienes escasos los convierte, a trabes de la especialización industrial, en abundantes y esta abundancia se traduce en precios más bajos para la comunidad, siendo este proceso el milagro de las primeras revoluciones industriales. Por otra parte evitar la sobreproducción, por que nadie quería trabajar mucho por poco, producir demasiados bienes que son intercambiados por otros que ya son abundantes dando como beneficio riquezas despreciables próximas a cero. En una palabra, intercambiar bienes iguales entre personas no beneficiaba a nadie. Durante milenios los recursos y las necesidades fueron escasos para la mayoría de los hombres, pero a partir de las consecutivas revoluciones industriales, el comercio libre junto a la propiedad revertió en gran medida esta situación. La lucha de los hombres por escapar del trabajo que poca riqueza produce y a la ves de buscar el que mejor pueda hacer abundante lo escaso, es una gran constante de los primeros días del capitalismo primitivo que solo el deseo natural de escapar de la pobreza poseyendo mas riqueza junto a una seguridad en la propiedad privada que la conserve de terceros, pudo provocar.
Pero esta lucha por la libertad tuvo muchos fracasos. Las armas y el ímpetu agresivo siempre en mentes déspotas y criminales de los holgazanes violentos del momento, empezando por los asaltantes comunes y terminando por gobernantes feudales, reyes y príncipes, hicieron cara la libertad de progresar a los hombres honrados y de bien que buscaron siempre negociar, no robar. Esta lucha contra la escasez en pos de una abundancia más amplia de alimentos, la iniciaron primero los campesinos antiguos para no caer en las garras directas de la eterna pobreza que soportaron sus ancestros. Sus armas: la propiedad privada y el comercio libre contra las ideas de muchos explotadores que pretendían el control de dichas propiedades (reyes, gobernantes) o que la misma fuera comunal (otros campesinos) para apoderarse en forma violenta o mediante persuasión de algo que no era suyo. La gran presión contra los eternos ladrones y demás criminales en el poder era demasiada para que estos se negaran a tenerlas en cuenta. Cuando cedieron, el triunfo para productores, comerciantes, inventores y demás primitivos empresarios era ya claro pues la seguridad de sus bienes resultaba más creíble que antaño y por lo tanto las opciones de enriquecimiento futuro mas probables aun. El triunfo en estas luchas beneficiaron y promovieron grandemente la investigación científica y técnica que en toda su historia por primera vez pudo evolucionar de manera asombrosa:

“La necesidad diaria más apremiante de todo ser vivo es el alimento y antes del siglo XVIII había existido, con diversos grados de intensidad, una constante falta de alimentos. Por consiguiente, si en ese momento el hombre empezó a tener tiempo sobrante para estudiar, que es lo que se requiere para avanzar en el terreno de los conocimientos, o sea, si el hombre empezó en ese momento a meditar y aplicar a las artes el fruto de su estudio, como dice Sismondi, ha debido ser porque durante el siglo XVIII el alimento se fue haciendo “más barato y más abundante”. El hombre hambriento no medita sobre arte; tal como dice el doctor Samuel Johnson: “El que desfallece de hambre se preocupa bien poco de cómo se alimentarán los otros”. La abundancia de alimentos a precios que estén al alcance de todos es de primera necesidad para el bienestar humano. El mayor éxito de los siglos XVIII y XIX consiste en haber obtenido suficiente comida para aliviar esta necesidad. La victoria sobre el hambre fue debida a la gran producción que la maquinaria consiguió proporcionar a una población relativamente reducida, fuente principal de la conquista que ha producido todas las comodidades que se conocen hoy en día. Las máquinas, las minas, los molinos y los mejores medios de transporte surgieron solamente cuando hubo suficiente protección para los derechos de las personas y su propiedad para que pudiese triunfar la ambición. Los hombres del mundo antiguo sufrían siempre bajo la doble carga del hambre y la constante inseguridad. Se dice que en una primera época, Triptolemus inventó el arado y Myles el arte de moler el grano. El pasado ha visto muchos progresos y es muy probable que el futuro los vea en mayor número; pero si las condiciones de vida de los hombres fuesen tales que pudiesen temer una falta de seguridad para sí mismos, sus hijos o sus pueblos, la idea del progreso, tal como dice el profesor Bury no tendría valor para ellos” (8)

Esto puede comprobarse fácilmente con las estadísticas sobre la antigüedad estudiadas hasta hoy: antes del despegue industrial de nuestros últimos siglos la población mundial era prácticamente constante. La sobrepoblación que tendría que consumir una cantidad de alimentos imposibles de producir junto a la ausencia de la medicina moderna para paliar todo tipo de enfermedades, significaba primero la terrible desesperación de los grupos humanos ante la falta de comida y luego sin más la muerte por inanición y/o enfermedad como brutas manadas de lemmings. Para cuando la productividad del trabajo pudo aumentar como consecuencias de la defensa más eficaz de la propiedad privada y el comercio libre, mas que nada en Gran Bretaña, la población se disparo casi en forma exponencial y sin arrastrar a gran cantidad de personas al hambre directo, salvo en países donde distintos gobiernos levantaban armas contra la producción libre. Algo parecido ocurrió mas tarde en los EEUU:

“Cuando se produjo la declaración de la independencia, menos de tres millones de personas de procedencia europea y africana ocupaban una estrecha franja a lo largo de la costa este de los EEUU. La agricultura era la actividad económica principal. De cada 20 trabajadores, 19 eran necesarios para alimentar al país y conseguir un excedente para exportarlo a cambio de productos extranjeros. En 1980 se necesita menos de 1 de cada 20 trabajadores para alimentar a los 220 millones de norteamericanos y conseguir un excedente que convierte a los EEUU en el mayor país exportador de alimentos del mundo” (9)

“En los decenios anteriores a la guerra civil, el agricultor norteamericano producía víveres y fibras para alimentarse y vestirse el mismo y además otras 3 personas. Un siglo después, cuando entramos en la segunda guerra mundial, las maquinas y técnicas nuevas le permiten ya producir para si y para 11 personas más; para 1971 produce para el mismo y otras 42 personas más. Esta increíble productividad del hombre y de la tierra esta dando cosechas abundantísimas que llenan la mesa del norteamericano con alimentos de una variedad y en una cantidad sin paralelo en ninguna parte del mundo” (10)

Este hecho trajo aparejado el mejoramiento de los conocimientos científicos y técnicos retroalimentándose a la vez, que después de tantos siglos pudieron finalmente ver la luz y desplegarse increíble y rápidamente por el planeta a trabes de los intercambios y las acumulaciones libres en dinero. Las consecuencias de este proceso forjaron el mundo moderno tal como lo conocemos, pues nos trajeron la introducción del vapor, la electricidad y sus derivados como las telecomunicaciones y la automatización, las mejoras en los cultivos en su siembra, cosecha y optimización de tierras, semillas y granos, en la ganadería con las cruzas genéticas entre las mejoras razas, en la metalúrgica con las aleaciones mas resistentes y livianas, en la química con los nuevos y sorprendentes elementos descubiertos junto a un sin fin de tecnologías mas. Todo esto en conjunto fue la base para una prosperidad que no solo representaba nuevas tecnologías en si, sino además la existencia de novedosas herramientas y procesos para mejorar técnicas y conocimientos ya anteriores que aun hoy causan asombro y envidia a los pueblos atrasados. La acumulación de capital por habitante se elevo casi abismalmente con el auge de esta productividad promovida por la libre empresa y respaldada obviamente en la propiedad privada. La mayoría de las nuevas generaciones de hombres, mujeres y niños al fin pudieron dejar atrás milenios de sufrimientos, miseria, enfermedad y muerte por el noble y ansiado hecho de ser más ricos, más felices durante más tiempo, menos pobres en términos generales.

Población mundial a trabes de los siglos, según Sach (11)
Población mundial a través de los siglos, según Sach (11)
Renta por capita media mundial, según Sach (12)
Renta por capita media mundial, según Sach (12)
Crecimiento relativo de la invención tomado como aumento porcentual en el equipo técnico del hombre durante un año como promedio en todo el mundo a trabes de 7500 años según Lilley (13)
Crecimiento relativo de la invención tomado como aumento promedio porcentual anual mundial del equipo técnico del hombre en el periodo 5500 ac-1945, según Lilley (13)
Crecimiento relativo de la invención tomado como aumento porcentual en el equipo técnico del hombre durante un año como promedio en todo el mundo en el periodo 1700-1945 según Lilley (14)
Crecimiento relativo de la invención tomado como aumento promedio porcentual anual mundial del equipo técnico del hombre en el periodo 1700-1945 según Lilley (14)

Hubo asimismo capital para las investigaciones médicas, para comercializar los fármacos recién descubiertos, para sostener los procedimientos hospitalarios vitales para la supervivencia en caso de terribles pero antes incontrolables epidemias. Se cumplieron los sueños de una mejor salud para la humanidad que ni Galeno ni Hipócrates jamás supieron concretar. En estos últimos siglos pudieron recién capitalizarse dichos conocimientos para difundirse a todos los sufrientes o posibles victimas de este mundo. Es gracias a esta bendita acumulación de capital que el hombre moderno debe la gran baja mortalidad actual comparada con la de todas las eras pre-capitalistas. Atrás quedaron las horrorosas consecuencias de los millares de seres humanos que morían por enfermedades hoy curables o contenidas y por hambrunas hoy inexistentes en el mundo occidental, como bien nos hace recordar Sutherland evocando algunas de las grandes epidemias de la historia:

“Antes de que el hombre supiera cuales eran las enfermedades y como se expandían, las epidemias constituían los grandes flagelos de las naciones. Sucedían con frecuencia y sus embates eran violentísimos. Cuando una de ellas se desencadenaba, era capas de destruir ejércitos en lucha, desmoralizar poblaciones de las ciudades enteras e influir en el curso de la historia” (15)

Como ejemplos pueden citarse entre otros, la plaga de la viruela que azoto a Atenas en la guerra del Peloponeso que desde Etiopia y pasando por Libia, Egipto y hasta los Pirineos arrazo trayendo una desgarradora serie de sufrimientos a miles de inocentes:

“La enfermedad se enraízo con rapidez. La gente se sintió súbitamente acosada por una fiebre abrasadora, fuertes jaquecas y dolores intestinales. Su piel se tornaba lívida, su garganta se secaba por la sed. Sus ojos se volvían rojos, sus lenguas se inflamaban. A ese estado seguían el vomito y las diarreas. Miles y miles caían muertos en las calles o se zambullían de cabeza en el agua, en la esperanza de saciar su atormentadora sed y así propagaban los gérmenes de la enfermedad todavía más. Los médicos eran impotentes y fallecían al igual que los demás, sin conocer la causa del desastre ni como tratarlo. A medida que la plaga cobraba furor, Atenas se iba paralizando. Sobrevino la escasez de los alimentos más indispensables; los muertos no podían ser transportados a lugares distantes con la suficiente prontitud y una horrible hediondez impregnaba la ciudad. No había familia libre del flagelo y la desazón se apoderaba del espíritu de los vivos, pues no sabían cuando sucumbirían ellos también. Los ejércitos atenienses quedaron mutilados, la mayor parte de los dirigentes y mas de la mitad de la población de Atica perecieron” (16)

O recordando también la trágica epidemia de viruela que arrazo con el ejército de Marco Aurelio y más tarde con las ciudades de la Roma del año 165:

“Apenas el ejército comenzó a celebrar la victoria sobre las tropas del rey Vologases en los márgenes del Tigris, una epidemia virulenta estallo. A los dos días todo el ejército había caído enfermo. Cinco días después habían muerto más de 40000 hombres. Millares más yacían indefensos en las orillas del río. La furia de la plaga amaino poco después y los soldados restantes regresaron a Roma. Llevaban los gérmenes con ellos y apenas hubieran llegado a la capital cuando la epidemia recrudeció. La ciudad santa quedo sumida en profunda consternación. Familias enteras desaparecieron en un solo día y los cadáveres yacían por doquier, bloqueado las calles. Los espantosos carros que trasportaban a los muertos hasta las fosas cavadas en las afueras de la ciudad cobraban un aspecto mas tétrico aun cuando nuevos hacinamientos de cadáveres obstruían su paso. La plaga sumió a Italia en la ruina y dejo al imperio romano prácticamente indefenso contra sus enemigos” (17)

Otro trágico evento lo demuestra la peste bubónica que azoto a Jerusalén en el año 1090 con casi la aniquilación de los cruzados y sus victimas donde:

“conquistadores y conquistados por igual fueron abatidos por la epidemia. Morían tan rápidamente que no podían ser enterrados. En lugar de recibir sepultura individual, los cadáveres eran transportados y hacinados en fosas comunes. Antes de que se aplacara la furia del azote, Antioquia y Jerusalén quedaron desiertas. De los 300000 cruzados que llegaron de Europa solo 60000 vivieron para regresar” (18)

Sucesos similares siguieron ocurriendo con tanta frecuencia que todo el mundo empezaba a soportarlos como naturales. Casos mas grabes aun como la peste bubónica Europea que según algunos cálculos mato a casi 40 millones de personas, o el ataque del tifus a los ejércitos de Napoleón resultan más desgarradores todavía. Pero al asomarse el siglo 20, incluso pandemias como la de la gripe de 1919 dejaron de ser comunes de allí en adelante gracias a la capitalización casi total de la medicina y los fármacos. Los inventores, médicos y muchísimos benefactores contaron finalmente con el capital y las libertades de acción necesarias para producir medicinas y venderlas, mientras que un impresionante y cada vez mayor número de trabajadores estuvieron en condiciones de comprarlas. Y cuando no eran los empresarios quienes administraban o producían estos importantes bienes y servicios, los políticos solo podían financiarlos gracias al dinero que extraían a estos mismos empresarios y comerciantes o a sus trabajadores. La medicina moderna debe más al capitalismo que a los médicos bienintencionados. El capital libre trajo no solo la productividad de las maquinarias sino además un estatus de salud más accesible y mejor diseminado hacia la mayoría de los hombres de todo lugar y momento para restablecer o cuidar una calidad de vida siempre insatisfecha en tiempos antiguos. Esto puede ser claramente reflejado por la baja mortalidad debido al aumento total de PBI en los modernos países industrializados. Una mayor cuantía de capital por habitante significa además de una vida generalmente más digna y prospera, más sana y extensa. Y esto no solo en las cunas de las más grandes capitalizaciones y mercados mas libres del mundo, sino también en los llamados “países en desarrollo” otrora fervientes anti-capitalistas que comenzaron a minimizar su estatismo en las décadas del 80s y 90s del siglo 20.

Mortalidad de EEUU en 1950 comparada a la de 1900, según Wromg (19)
Mortalidad de EEUU en 1950 comparada a la de 1900, según Wromg (19)
Expectativa de vida al nacer en el periodo 1960-2005 según sean países de ingreso alto o bajo-mediano, según Norberg (20)
Expectativa de vida al nacer en el periodo 1960-2005 según sean países de ingreso alto o bajo-mediano, según Norberg (20)
Mortalidad infantil en el periodo 1960-2005 en países de ingreso alto o bajo-mediano, según Norberg (21)
Mortalidad infantil en el periodo 1960-2005 en países de ingreso alto o bajo-mediano, según Norberg (21)
Desnutrición en el periodo 1970-2015 en países de ingreso bajo (países en desarrollo), según Norberg (22)
Desnutrición en el periodo 1970-2015 en países de ingreso bajo (países en desarrollo), según Norberg (22)
Desnutrición por regiones entre 1969-2003, según Norberg (35)
Desnutrición por regiones entre 1969-2003, según Norberg (35)

“La naturaleza aún puede causar estragos. Las tormentas que asolaron la costa este norteamericana en octubre lo prueban. Pero la velocidad en la recuperación de la ciudad de Nueva York muestra una resistencia no menos espectacular. El hombre no puede controlar el clima, pero a medida que los países se hacen más ricos, puede guarecerse mejor contra la devastación. La media de muertes por tormentas de viento es de 2.000 en Bangladesh, pero es de menos de 20 en Norteamérica. No es que las tormentas en Norteamérica sean suaves, sino que se dispone de dinero para tratar con ellas. A medida que los países en desarrollo se hacen más ricos, podemos esperar que la lista de muertes por desastres naturales disminuirá, y las mismas extrapolaciones de la ONU que predicen amenazantes niveles de elevación del nivel del mar en Bangladesh, aseguran que, en el tiempo de dos o tres generaciones, serán tan ricos como Gran Bretaña” (51)

Muertes por catástrofes naturales a nivel mundial, según Norberg (23)
Muertes por catástrofes naturales a nivel mundial, según Norberg (23)

“Actualmente (2012) la tasa de muertes por cánceres de pulmón y pecho han caído más de un tercio durante el pasado medio siglo. La lista de muertes en invierno ahora se sitúa en 24.000, aún inaceptables para un país del primer mundo, pero de todos modos una mejora. La expectativa de vida nacional de Gran Bretaña, de 78 hace una década, alcanzará los 81 el próximo año.
Los avances en la medicina y la tecnología significan que las personas están viviendo más en todo el mundo. La media de expectativa de vida en África ha alcanzado los 55 este año. Hace diez años, era de 50. El número de personas que mueren de SIDA ha estado declinando en los últimos ocho años. Las muertes por malaria han caído un quinto en media década” (51)

Esperanza de vida y PBI por capita de diversos países en el periodo 1977-2003, según Golkany (25)
Esperanza de vida y PBI por capita de diversos países en el periodo 1977-2003, según Golkany (25)

Llego el momento entonces en que estas libertades empezaron a materializarse y difundirse ampliamente por que los poderes despóticos remanentes de la edad media y la ignorancia general comenzaron a mermar, primero en Gran Bretaña y luego mas lentamente en el resto del globo. Seria en los siglos 17 y 18, en el Renacimiento mismo, lo que mas adelante resultaría en las primeras revoluciones industriales, consecuencias directas del comercio libre y la propiedad privada como hechos que cambiaron totalmente la realidad humana elevándola hasta niveles nunca antes vistos ni imaginados. Y todo gracias a la defensa irrestricta de la propiedad por parte de los hombres pacíficos y a la actividad fabril con libre o casi libre disposición de sus capitales. Como tan magistralmente describía estos acontecimientos el profesor Von Mises respondiendo a los críticos:

“La famosa y antigua historia, repetida centenares de veces, que las fábricas empleaban mujeres y niños quienes, antes que estuvieran trabajando en ellas habían estado viviendo en condiciones satisfactorias, es una de las más grandes falsedades de la historia. Las madres que trabajaban en las fábricas no tenían con qué cocinar: ellas no habían dejado sus hogares y sus cocinas para ir a las fábricas porque no tenían cocina alguna, y si tenían una cocina, no tenían alimentos para cocinar en ellas. Y los niños no venían de confortables guarderías. Estaban pasando hambre y se morían. Y toda la charla sobre el así denominado inenarrable horror del capitalismo temprano puede ser refutada por una simple estadística: precisamente en estos años en los cuales el capitalismo Británico se desarrolló, en la época llamada de la Revolución Industrial en Inglaterra de los años 1760 a 1830, la población se duplicó, lo que significa que centenares de miles de niños -que habrían muerto en los tiempos precedentes- sobrevivieron y crecieron para convertirse en hombres y mujeres. No hay dudas que las condiciones de los tiempos anteriores habían sido muy insatisfactorias. Fue el negocio capitalista que las mejoró. Fueron precisamente esas primeras fábricas que proveyeron a las necesidades de sus trabajadores, ya sea directamente o indirectamente, exportando productos e importando alimentos y materias primas desde otros países. Una y otra vez los primeros historiadores del capitalismo -uno difícilmente puede usar una palabra más suave- han falsificado la historia” (26)

Productividad de trabajo en la industria Británica, según Cortes Conde (27)
Productividad de trabajo en la industria Británica, según Cortes Conde (27)
Inversión bruta en Gran Bretaña en el periodo 1700-1831, según Cortes Conde (28)
Inversión bruta en Gran Bretaña en el periodo 1700-1831, según Cortes Conde (28)
Tasa estimada del crecimiento anual de la producción industrial en Gran Bretaña desde 1700 a 1870, según Cortes Conde (29)
Tasa estimada del crecimiento anual de la producción industrial en Gran Bretaña desde 1700 a 1870, según Cortes Conde (29)

Antes de producidas estas grandes revoluciones, el progreso humano estaba prácticamente estancado tanto en innovaciones productivas que mejoran y abaratan bienes para paliar la pobreza, como en invenciones para la mejor comodidad diaria de los hombres frente a la eterna lucha contra el hambre y la enfermedad.

“Nuestros antepasados del tiempo de la Revolución Americana vivían en forma muy parecida a los hombres en tiempos de César. El transporte por tierra durante los primeros años del siglo XIX se hacía a caballo o en vehículos tirados por caballos, e incluso se usaban los bueyes en muchos sitios para las cargas pesadas. El transporte por mar se hacía en barcos de vela, más grandes y más ágiles que los barcos de César, evidentemente, pero sin emplear ningún principio diferente. La ciencia de la medicina -o mejor dicho lo que hoy día llamamos medicina- no existía en el año 1800. Priestley había descubierto el oxígeno y Lavoisier había echado los cimientos de la química, pero nuestra química moderna no existía. Benjamín Franklin había remontado un cometa hacia una nube tempestuosa y había tenido la suerte de captar una chispita, en lugar de un rayo, con la llave que había unido al cordel del cometa, pero con todo, la ciencia física no había adelantado mucho desde el tiempo de Arquímedes” (30)

La libertad de los hombres, la libre disposición de las creaciones de su mente, sus riquezas y demás beneficios pacíficamente adquiridos como ser propiedades y demás bienes propios, dieron como resultado una enorme productividad del trabajo por vez primera alcanzada desde su existencia tribal en las eras-precapitalistas:

“Aproximadamente a mediados del siglo XVIII algo cambió en los asuntos humanos, exteriorizándose en la libertad de pensamiento y crítica que en el siglo XIX se convirtieron en ferrocarriles, buques de vapor, numerosas máquinas y todo este inmenso adelanto de la ciencia física que aun ahora nos obliga a maravillarnos a diario. ¿Qué fue lo que sucedió hace sólo ciento cincuenta años? ¿Qué nos abrió el cofre de los tesoros del conocimiento? Durante miles de años el hombre vivió sobre la tierra aproximadamente en la misma forma que sus antepasados, pero luego empezó a adelantar en todas direcciones. Lo que había sido imposible antes, se hizo posible para los hombres de la última parte del siglo XVIII y del XIX. ¿Cuál fue este cambio? La pregunta tiene sólo una respuesta: fue un aumento de las obras creadas por el trabajo del hombre, una vez provisto los elementos necesarios para la vida. Por consiguiente en algún momento, alrededor del año 1750, el trabajo del hombre empezó a ser más productivo” (31)

Fueron los empresarios y sus logros personales quienes cambiaron al mundo por que solo ellos con su actuación y no otros permitieron una gran elevación de la productividad del trabajo sin recurrir a la violencia, sin sostenerse en la explotación deliberada tal como siempre pretendieron los políticos y sus secuaces. Lo mas importante y destacado es que no se plantearon tal cosa en ninguna medida, simplemente pensaron en beneficiarse a si mismos de forma pacifica con acuerdos voluntarios, con negocios comerciales y no con las armas. En ello radica el gran valor de estos creadores de riqueza que como postulara Adam Smith por esa misma época, atendiendo a sus propios intereses beneficiaron a la sociedad sin proponérselo jamás. A estos grandes empresarios, grandes benefactores que decidían al fin libremente donde colocar sus capitales, debemos toda la tecnología y comodidades modernas que ni los trabajadores que solo vendían su trabajo por bienes ya producidos por otros empresarios, ni los políticos que solo se dedicaban a mentir, robar y matar, produjeron. La acción empresaria fue la que impulso grandemente al ser humano hacia las mayores comodidades, placeres y ocio actuales para hacer la vida más vivible que en aquellos lejanos y tristes tiempos antiguos donde se trabajaba mucho para sufrir demasiado y morir rápido. Y todo esto a pesar de las guerras, las crisis económicas y crímenes diversos producidos por violentos aislados, como asesinos y ladrones comunes, como así también por bandas más organizadas, como los gobiernos.

Entendiendo el siglo XX

En el comienzo de este siglo puede afirmase sin duda que finalmente las libertades individuales se reconocieron en forma mucho mas amplia que en el pasado. La defensa de la propiedad mas un libre comercio ambivalente por épocas junto a la inversión de capital sin trabas en casi todas las ramas, justifican hablar de un increíble nivel de bienestar para gran parte de la humanidad. Los avances tecnológicos logrados gracias a los ahorros acumulados y a las inversiones empresarias elevaron todavía más la productividad del trabajo que en el siglo anterior. Una cada vez más eficaz división del trabajo productivo puso a los tipos de hombre comunes y sin riqueza, los antes miserables y marginados pobres del pasado que mendigaban pan a los reyes, en un nivel económico inimaginable en términos materiales. La tecnología y los avances científicos ya no formaban parte de un círculo cerrado y rico de prósperos aristócratas, reyes y gobernantes. La comodidad, el ocio, un mayor tiempo de paz y entretenimientos pacíficos eran ya gustosamente celebrados por cientos de millones de seres humanos que por ves primera en la historia tenían acceso a una mayor felicidad, comodidad y a una vida mas larga y satisfactoria que antes. Y todo ello a pesar que las organizaciones violentas no redujesen su accionar, sino al contrario, pues el natural crecimiento económico de sociedades mas libres los llevo a mejores tácticas para apropiarse cada ves mas de porcentajes mayores de riqueza que pertenecían a empresarios y trabajadores que las obtenían honestamente. El crecimiento de estas grandes bandas organizadas de ladrones profesionales fue tal que con sus armas instauraron sistemas educacionales obligatorios para adoctrinar cerebros, bancos para redirigir riquezas ajenas a sus bolsillos, y fundamentalmente creaciones mentales para legos como “nación”, “republica”, “democracia”, “patria”, “estado” o la mas famosa “gobierno”, enmascarando así bajo un sesgo solidario y benefactor, sus artes criminales. Estos lastres humanos para el avance moral y científico se hicieron famosos en el siglo 20 al ser conocidos como los hombres armados que imprimían el dinero que utiliza la gente, por lo que el poder económico les daba gran lugar para financiar sus propias propagandas y engañar a las masas. El triunfó de estas creencias en la gente común de poca y/o mala educación, fue tal que el actuar en conjunto de estos políticos se solidifico en un gran andamiaje que denominaron “estado beneficencia”. Estos hechos cabales demuestran por qué el siglo 20 además de fascinantes luces, tuvo sombras trágicas. Los adelantos científicos, las mejores calidades de vida, la prosperidad sin límites que absorbía a miles de millones de personas libres se vio opacada por guerras cada vez más frecuentes y violentas donde el número de países y personas asesinadas subía a medida que los políticos tomaban el poder a principiar el siglo. Una ves que los “estados beneficencia” tenían asegurada la vigilancia y control del dinero con sus bancos, la planificaron económica directa contra el actuar empresario libre y por sobre todo contando con la libertad de gastar el dinero robado a gusto, las disputas violentas contra hombres inocentes y las guerras entre bandos de políticos tuvieron plena libertad para concretarse. Guerras internacionales y civiles, masacres y crueldades horrendas, crisis económicas cíclicas con inflación y desempleo, militarización obligatoria de hombres inocentes, hambrunas y escaseces recurrentes fueron las consecuencias sufridas por cientos de millones de seres humanos que tuvieron la tristísima mala suerte de habitar países donde el control del estado tuvo omnipotencia. Solo en occidente donde los estados no murieron pero su prepotencia violenta no era de gran magnitud, la libertad económica de los hombres libres, a pesar de todo, continúo en auge.

Capitalismo Vs Anticapitalismo

Solo en las regiones más o menos abiertas cuyas economías no eran ni demasiado libres ni muy cerradas, sus habitantes, a pesar de una maraña impresionante de impuestos ordenados por los políticos (asaltos legalizados por asaltantes), pudieron cosechar los beneficios de un progreso tecnológico con una libertad de capitales amplia, no suficiente, pero si bastísima. Sin embargo en otras regiones con economías mas cerradas y cuyos principales lemas anti-capitalistas tuvieron cierto éxito en las masas ignorantes, conformistas o apolíticas cuando estas eran persuadidas por intelectuales que pregonaban dichas ideas en los medios, por amenazas violentas o simplemente por el terror lizo y llano de los políticos, el progreso tecnológico y económico fue muy pobre. Entre las regiones que se pueden citar como tales figuraban: prácticamente toda África, Centro y Latino America, la Unión Soviética y sus satélites, China (antes de la reforma Xiapeng), La India (antes de los años 90s), Corea del Norte, Vietnam (antes de los años 90s) y otras regiones menores. Un tristemente celebre ejemplo de la puesta en práctica de dichas creencias lo constituyeron los nuevos políticos que gobernaron Rusia después de 1917: su líder, un violento ex-asaltante de trenes y empleado público de apodo Lenin, comenzó a promocionar el ensalzamiento de la tecnología, en su caso la electrificación, junto a la idea de eliminar el dinero por completo para que dicha acción junto a la promoción de la ciencia moderna trajeran el paraíso comunista a la tierra de manera inevitable: el plan nado en un mar de violencia e inflación (cualquier parecido ideológico con Jaques Fresco es pura coincidencia).
Pero en fin, la vida en estos lugares cuando las ideas anti-capitalistas se ejercían con fuerza resultaban penosas pero en algunos momentos explotadoramente soportables, y eso sin tomar en cuenta los muertos y heridos cuando sus políticos se involucraban en algún que otro conflicto militar o en la caza de sus opositores. Las comodidades y beneficios que brindaban las tecnologías nacidas en países menos cerrados y mas pro-empresariales como Europa Occidental, Japón (después de la segunda guerra mundial) y principalmente EEUU, contrastaban con los altos costes de vida en los así llamados países colectivistas. La situación se agravaba cuando a los bajos de por sí niveles de vida que provocaban por propia naturaleza estos políticos de ideologías anticapitalistas, se les agregaba un inmenso gasto militar de los mismos para mantener la hegemonía en el planeta. El efecto de estos hechos para sus poblaciones fue dolorosamente decadente. El progreso existió, pero a una velocidad desesperada e irracionalmente lenta para que la mayoría de las gentes lo perciba. A una ausencia casi general de las nuevas tecnologías occidentales se sumaron años de inflación, desocupación junto a momentos de pleno empleo con salarios bajos, y, lo peor de todo, una monumental escasez de bienes y servicios que al no existir o ser demasiado controlada la iniciativa privada basada en el trabajo productivo en un comercio libre, solo se mitigaban mediante el llamado mercado negro con sus lógicamente altísimos precios. Algunas estadísticas oficiales hablan mejor que las palabras:

PBI por capita por regiones comparando 1820 con 1998, entre paréntesis crecimiento medio anual, según Sach (32)
PBI por capita por regiones comparando 1820 con 1998, entre paréntesis crecimiento medio anual, según Sach (32)
Numero de personas en pobreza extrema por regiones comparadas entre 1981 y 2001, según Sach (33)
Numero de personas en pobreza extrema por regiones comparadas entre 1981 y 2001, según Sach (33)
Vehículos de motor en diferentes países entre 1928-1964 según McNeill (34)
Vehículos de motor en diferentes países entre 1928-1964 según McNeill (34)
Trabajo de menores en el periodo 1960-2004 en países de ingreso bajo y mediano, según Norberg (37)
Trabajo de menores en el periodo 1960-2004 en países de ingreso bajo y mediano, según Norberg (37)
Numero de personas por diario, televisión, telefono y radio en diferentes países para el periodo 1959-1964, según McNeill (38)
Numero de personas por diario, televisión, telefono y radio en diferentes países para el periodo 1959-1964, según McNeill (38)
Volúmenes enteros de computadoras/robots por cada millón de habitantes para distintos países o regiones económicas en 1983, según Brezezinski (39)
Volúmenes enteros de computadoras/robots por cada millón de habitantes para distintos países o regiones económicas en 1983, según Brezezinski (39)
Intercambios totales en mercados libres en el periodo 1960-1985 según sean países con tendencias capitalistas PTC: EEUU, Japón, Alemania Occidental, España, Italia, Austria, India (en los 80s), y China (después de 1978), contra países de tendencias anticapitalistas PTA: URSS, Alemania Oriental, Checoslovaquia, Polonia, Yugoslavia, Hungría, India (antes de los 80s) y China (antes de 1978), según Brzezinski (40)
Intercambios totales en mercados libres en el periodo 1960-1985 según sean países con tendencias capitalistas PTC: EEUU, Japón, Alemania Occidental, España, Italia, Austria, India (en los 80s), y China (después de 1978), contra países de tendencias anticapitalistas PTA: URSS, Alemania Oriental, Checoslovaquia, Polonia, Yugoslavia, Hungría, India (antes de los 80s) y China (antes de 1978), según Brzezinski (40)
Automotores por capita en el periodo 1960-1983 según sean países con tendencias capitalistas PTC: EEUU, Japón, Alemania Occidental, España, Italia, Austria, India (en los 80s), y China (después de 1978), contra países de tendencias anticapitalistas PTA: URSS, Alemania Oriental, Checoslovaquia, Polonia, Yugoslavia, Hungría, India (antes de los 80s) y China (antes de 1978), según Brzezinski (41)
Automotores por capita en el periodo 1960-1983 según sean países con tendencias capitalistas PTC: EEUU, Japón, Alemania Occidental, España, Italia, Austria, India (en los 80s), y China (después de 1978), contra países de tendencias anticapitalistas PTA: URSS, Alemania Oriental, Checoslovaquia, Polonia, Yugoslavia, Hungría, India (antes de los 80s) y China (antes de 1978), según Brzezinski (41)
PBI por capita en el periodo 1960-1985 según sean países con tendencias capitalistas PTC: EEUU, Japón, Alemania Occidental, España, Italia, Austria, India (en los 80s), y China (después de 1978), contra países de tendencias anticapitalistas PTA: URSS, Alemania Oriental, Checoslovaquia, Polonia, Yugoslavia, Hungría, India (antes de los 80s) y China (antes de 1978), según Brzezinski (42)
PBI por capita en el periodo 1960-1985 según sean países con tendencias capitalistas PTC: EEUU, Japón, Alemania Occidental, España, Italia, Austria, India (en los 80s), y China (después de 1978), contra países de tendencias anticapitalistas PTA: URSS, Alemania Oriental, Checoslovaquia, Polonia, Yugoslavia, Hungría, India (antes de los 80s) y China (antes de 1978), según Brzezinski (42)
Mortalidad infantil en el periodo 1960-1985 según sean países con tendencias capitalistas PTC: EEUU, Japón, Alemania Occidental, España, Italia, Austria, India (en los 80s), y China (después de 1978), contra países de tendencias anticapitalistas PTA: URSS, Alemania Oriental, Checoslovaquia, Polonia, Yugoslavia, Hungría, India (antes de los 80s) y China (antes de 1978), según Brzezinski (43)
Mortalidad infantil en el periodo 1960-1985 según sean países con tendencias capitalistas PTC: EEUU, Japón, Alemania Occidental, España, Italia, Austria, India (en los 80s), y China (después de 1978), contra países de tendencias anticapitalistas PTA: URSS, Alemania Oriental, Checoslovaquia, Polonia, Yugoslavia, Hungría, India (antes de los 80s) y China (antes de 1978), según Brzezinski (43)
Teléfonos por capita en el periodo 1960-1984 según sean países con tendencias capitalistas PTC: EEUU, Japón, Alemania Occidental, España, Italia, Austria, India (en los 80s), y China (después de 1978), contra países de tendencias anticapitalistas PTA: URSS, Alemania Oriental, Checoslovaquia, Polonia, Yugoslavia, Hungría, India (antes de los 80s) y China (antes de 1978), según Brzezinski (44)
Teléfonos por capita en el periodo 1960-1984 según sean países con tendencias capitalistas PTC: EEUU, Japón, Alemania Occidental, España, Italia, Austria, India (en los 80s), y China (después de 1978), contra países de tendencias anticapitalistas PTA: URSS, Alemania Oriental, Checoslovaquia, Polonia, Yugoslavia, Hungría, India (antes de los 80s) y China (antes de 1978), según Brzezinski (44)

Después de un análisis breve* pero real del capitalismo a grandes rasgos y sus importantes hechos benéficos para con la humanidad, sorprende que lo zeitgeists estén precisamente contra él y nos vengan a recitar las mismas ideas anti-capitalistas del siglo 20 que tanta miseria, muerte y guerra trajo a cientos de millones de inocentes. Lo que parece mas disparatado aun es que culpen al capitalismo puro, las defensas de los mercados libres y la propiedad privada, como causante de una ¡escasez crónica!, o peor aun que afirmen que el mundo actual esta gobernado por inescrupulosas empresas privadas y ¡no por políticos y sus elefantes blancos!.
Estar contra la propiedad privada, las empresas y el dinero, en fin el mercado mismo entre personas comunes es esencialmente estar en contra de los derechos individuales que durante milenios tanto costo alcanzar en medio de déspotas y tiranos esclavizadores, para poder escapar de la opresión y la pobreza. Como lo dijo alguna vez el economista Amartya Sen; estar genéricamente en contra de los mercados seria tan extraño como estar genéricamente en contra de las conversaciones entre personas, y es que los mercados como las conversaciones son una forma de intercambio, y la globalización es el resultado que se obtiene cuando ese intercambio traspasa fronteras. Estar contra la libertad de los seres humanos de crear, vender y comprar bienes, o contra el dinero que ellos mismos, que nosotros mismos elegimos a pesar de la intervención del estado, es estar contra la misma humanidad y ello para nada significa una especie de concientización para alcanzar un mundo mejor, sino un tipo infantil de inhumanismo.
Al ver las estadísticas anteriores es notorio el gran crecimiento en todo sentido de un país en particular: EEUU, y para peor el blanco predilecto de las criticas de los zeitgeists. A pesar del militarismo de sus gobernantes, de los altos y numerosos impuestos a la producción, el comercio y pese a un cada ves mayor intervensionismo sobre las libertades humanas pacificas, fue en este lugar del universo donde mas respetados estuvieron la propiedad privada y los comercios libres si se los compara con otros países del globo a través de la historia. Su grado de capitalización en industrias, comercio, materia primas, manufacturas, inversión y niveles de ahorro de sus habitantes siguen siendo muy altos, lo que permite que pese al actuar de su gobierno, el progreso humano siga su marcha. Pero no todos estuvieron de acuerdo con esta situación que algunos ignorantes tildaron de injusta. Y es que para entender el tipo de resentimiento y envidia que la prosperidad de este país genero y genera tanto en políticos como en diversos intelectuales, no nos olvidemos jamás de las venerables palabras que Ayn Rand le dedico:

“Mientras la producción fue gobernada por la fuerza y la riqueza se obtenía a través de la conquista, había poco que conquistar. Sin embargo, durante todos los siglos de estancamiento y hambrunas, los hombres exaltaron a los saqueadores como aristócratas de la espada, como aristócratas de nacimiento, como aristócratas del régimen y despreciaron a los productores, como esclavos, como comerciantes, como tenderos, como industriales. Para gloria de la humanidad, existió por primera y única vez en la historia del mundo un país del dinero y no tengo más alto y más reverente tributo que ofrecerle a los Estados Unidos de América, porque eso significa: un país de razón, justicia, libertad, producción, logro. Por primera vez, la mente del hombre y el dinero fueron liberados, y no hubo más fortunas por conquista, sino sólo fortunas por trabajo, y en vez de guerreros y esclavos surgió el verdadero forjador de riqueza, el mayor trabajador, el tipo más elevado de ser humano: el “self-made man”, el hombre hecho a sí mismo, el industrial norteamericano. Si me pedís que nombre la distinción más orgullosa de los norteamericanos, escogería el hecho de que fueron el pueblo que acuñó la frase “hacer dinero”. Ningún otro lenguaje o país había usado antes estas palabras; los hombres siempre habían pensado que la riqueza era una cantidad estática a ser arrebatada, mendigada, heredada, distribuida, saqueada u obtenida como un favor. Los norteamericanos fueron los primeros en entender que la riqueza tiene que ser creada. Las palabras “hacer dinero” contienen la esencia de la moralidad humana. Pero estas fueron las palabras por las que los norteamericanos fueron denunciados por las decadentes culturas de los continentes de saqueadores. Ahora el credo de los saqueadores os ha llevado a considerar vuestros más dignos logros como motivo de vergüenza, vuestra prosperidad como culpa, vuestros mejores hombres, los industriales, como granujas, y vuestras magníficas fábricas como el producto y la propiedad del trabajo muscular, trabajo de esclavos manejados con látigos, como en las pirámides de Egipto. El bellaco que gesticula que no ve diferencia entre el poder del dólar y el poder del látigo debería aprender la diferencia en su propio pellejo, como creo lo hará” (45)

Conclusión

Estas ideas capitalistas tan denigradas por los zeitgeists y mil veces insultadas por la izquierda recalcitrante que perdió legitimidad por el experimento soviético del siglo 20, son casi las mismas que lograron sacar por ejemplo a más de 400 millones de chinos de la pobreza en los últimos 30 años y asimismo las que elevaron el crecimiento económico de la India y ciertas regiones latinoamericanas produciendo un nivel de vida mas prospero para gran parte de su gente a partir de los años 90s. Y la lista de mejoras para la gente sigue en otros lugares: Suecia, Australia, Vietnam, Taiwán, Singapur y Alemania entre otros:

“En 1970, el 30% de la población mundial vivía con menos de un dólar al día. En el año 2011 la tasa de pobreza era de menos del 5%. Es decir, la tasa de pobreza se ha dividido por 6 desde 1970. ¿Qué ha pasado desde 1970? Pues, entre otras cosas, que los países más poblados y más pobres del mundo abandonaron los sistemas socialistas de planificación que los condenaban a la pobreza y adoptaron el capitalismo como forma de organización económica. El caso más espectacular es el del país más poblado de todos: la China. Cuando Mao Tse Tung murió en setiembre de 1976, el 66% de los 1.200 millones de chinos vivían con menos de un dólar al día. Un par de años después, su sucesor Den Xiaoping introdujo el capitalismo como sistema económico en lo que hasta aquel momento había sido un país socialista-maoísta. Después de cuatro décadas de economía de mercado, el porcentaje de chinos que vive por debajo del umbral de la pobreza es de menos del 0,3%: Cuando murió Mao, había 615 millones de ciudadanos pobres en su país. De ellos, un total de 612 millones de personas han dejado de ser pobres gracias a que el sistema económico ha cambiado. Una cosa parecida ocurrió en la India, que en 1991 abandonó su sistema socialista de planificación quinquenal e introduzco una tímida liberalización de mercado. Eso conllevó el crecimiento económico del gigante del sudeste asiático y ha conllevado que millones de ciudadanos dejaran de vivir por debajo del umbral de la pobreza. Y desde 1995, incluso la mayoría de países africanos empezaron a seguir la senda de crecimiento y a reducir sus tasas de pobreza” (46)

“Hace treinta años, la mitad (el 50%) de la gente en las naciones más pobres del mundo vivía en pobreza extrema. En 2012, el 21% de la gente en las naciones más pobres del mundo vive en pobreza extrema. El desarrollo de los mercados globales ha rebajado mucho la pobreza en todo el mundo. Es un hecho muy importante. Pasar de estar en el tramo de renta global más baja a renta media baja a una renta media significa pasar de una expectativa media de vida de cuarenta y pocos años a una esperanza de cincuenta o sesenta años respectivamente” (47)

“Puede que no lo parezca, pero 2012 ha sido el mejor año en la historia del mundo. Parece una afirmación extravagante, pero surge de las evidencias. Nunca ha habido menos hambre, menos enfermedades, o más prosperidad. Occidente sigue de capa caída económica, pero la mayoría de los países en desarrollo están saliendo adelante, y la gente está superando la pobreza a la mayor velocidad nunca registrada. La lista de muertes infligidas por la guerra y por desastres naturales también es misericordiosamente baja. Vivimos en una edad de oro” (51)

“Tomemos la pobreza global. En 1990, la ONU anunció los Objetivos de Desarrollo del Milenio, el primero de los cuales consistía en reducir a la mitad las personas en pobreza extrema para 2015. Se ha sabido este año que el objetivo se consiguió en 2008. Aún así, el logro no mereció un anuncio oficial, presumiblemente porque no fué logrado por ningún proyecto de gobierno sino por la senda del capitalismo global. Comprar juguetes baratos de plástico hechos en China está ayudando realmente a hacer historia de la pobreza” (51)

Extrema pobreza en el periodo 1980-2015 en países de ingreso bajo (países en desarrollo), según Norberg (24)
Extrema pobreza en el periodo 1980-2015 en países de ingreso bajo (países en desarrollo), según Norberg (24)
Extrema pobreza por regiones entre 1981-2004, según Norberg (36)
Extrema pobreza por regiones entre 1981-2004, según Norberg (36)

Pero aun así las creencias anti-capitalistas continúan siendo divulgadas y mostradas como ciertas por grupos pseudo-izquierdistas como los zeitgeists que imbuidos en toda una retórica de ideas refutadas siglos atrás, nos traen el mismo comunísimo de siempre pero con ropajes futuristas. Sus equivocaciones se acrecientan mas cuando toman una utopia como vara comparadora, pues contrastados con su país de las maravillas del futuro, todo progreso actual resulta poco más que nada para ellos y de este modo su negatividad y resentimientos son agrandados artificialmente. En estas situaciones solo es recomendable lanzar un consejo general: si un grupo de personas que en pleno siglo 21 y gozando de una riqueza inexistente en otras lejanas épocas grita quejosamente que nuestra situación actual es mas perversa y explotadora que nunca, ¡que lo demuestren entonces o dejen de hacer charlatanería barata por los medios! El motivo por el cual estas demostraciones no se pronuncien con respaldo reside en la sencilla razón de que tales demostraciones no existen. Como bien acertadamente escribió Permalee Prentice hace 77 años:

“Es difícil que las personas que viven en condiciones modernas se den perfecta cuenta de que estamos disfrutando un lujo y una abundancia tan general como nunca pudo imaginarse antiguamente que pudiera ser posible. “Quisiera atreverme a desear, ya que no a esperar, que los labradores pudieran tener vidrios en sus ventanas y comieran carne una vez por semana”, decía sir Tomás Moro. No obstante se ha alcanzado mucho más de lo poco que osaba desear sir Moro, aunque no lo esperaba; ahora tenemos cristales en todas las ventanas y la carne forma parte de la dieta ordinaria de la gente junto con leche y manteca y aún otros alimentos que en tiempos de Moro eran lujos apenas conocidos por los príncipes. Hay todavía sufrimientos en el mundo y estamos realmente muy preocupados para aliviarlos como corresponde, pero la existencia de estos sufrimientos no constituye una base suficiente para destruir la sociedad actual como imploran algunos. Tales consejos radicales provienen tan sólo de aquellos que no se han dado cuenta de los grandes adelantos que se han hecho y se están haciendo. La esperanza de la humanidad reside en las promesas que se están realizando debido al progreso de los últimos ciento cincuenta años, y el programa más perfecto que podemos proponernos para el futuro consiste en perseverar los métodos que tanto han conseguido aliviar la miseria humana” (48)

*Otros autores dedicaron análisis más completos y por tanto más extensos sobre los beneficios directos del capitalismo en la historia, como por ejemplo De la Cruz (49), o Torres (50).

Notas

1- The Zeitgeist Movement, Zeitgeist Addendum (2008), transcripción en español pag. 56.

2- The Zeitgeist Movement, Zeitgeist Addendum (2008), transcripción en español pag. 91.

3- E. Parmalee Prentice, El hambre en la historia, 1939, Espasa Calpe, pag. 29.

4- E. Parmalee Prentice, El hambre en la historia, 1939, Espasa Calpe, pag. 39.

5- Max Pietsch, La Revolución Industrial – Vol 1, 1965, Editorial Herder, pag. 22.

6- E. Parmalee Prentice, El hambre en la historia, 1939, Espasa Calpe, pag. 39.

7- Jeffrey Sachs, La cura de la pobreza, 2005, Editorial Debate, pag. 66.

8- E. Parmalee Prentice, El hambre en la historia, 1939, Espasa Calpe, pag. 27.

9- Milton Friedman, Libre para elegir, 1980, Hyspamerica, pag. 18.

10- Readers Digest en español, mayo de 1971, pag. 113.

11- Jeffrey Sachs, La cura de la pobreza, 2005, Editorial Debate, pag. 61.

12- Jeffrey Sachs, La cura de la pobreza, 2005, Editorial Debate, pag. 61.

13- Sam Lilley, Hombres, maquinas e historia, 1949, Galatea – Nueva Visión, pag. 184.

14- Sam Lilley, Hombres, maquinas e historia, 1949, Galatea – Nueva Visión, pag. 189.

15- Louis Sutherland, Armas para la ciencia, 1966, Plaza & Janes, pag. 50.

16- Louis Sutherland, Armas para la ciencia, 1966, Plaza & Janes, pag. 51.

17- Louis Sutherland, Armas para la ciencia, 1966, Plaza & Janes, pag. 52.

18- Louis Sutherland, Armas para la ciencia, 1966, Plaza & Janes, pag. 54.

19- D. H. Wromg, La población, 1961, Paidos, Pag. 46.

20- Johan Norberg, Cuatro décadas que cambiaron nuestro planeta, 2008, Editorial de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas.

21- Johan Norberg, Cuatro décadas que cambiaron nuestro planeta, 2008, Editorial de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas.

22- Johan Norberg, Cuatro décadas que cambiaron nuestro planeta, 2008, Editorial de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas.

23- Johan Norberg, Cuatro décadas que cambiaron nuestro planeta, 2008, Editorial de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas.

24- Johan Norberg, Cuatro décadas que cambiaron nuestro planeta, 2008, Editorial de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas.

25- I. Golkany, Health, wealth and the cycle of progress – Fighting the Diseases of Poverty, Editorial Stevens, P., International Policy Press.

26- Ludwig von Mises, Pensamientos para hoy y el futuro – Seis conferencias en Buenos Aires, 1959, Regnery/Gateway Inc, pag 10.

27- Roberto Cortes Conde, Historia económica mundial, 2012, Editorial Ariel, pag. 101.

28- Roberto Cortes Conde, Historia económica mundial, 2012, Editorial Ariel, pag. 94.

29- Roberto Cortes Conde, Historia económica mundial, 2012, Editorial Ariel, pag. 90.

30- E. Parmalee Prentice, El hambre en la historia, 1939, Espasa Calpe, pag. 26.

31- E. Parmalee Prentice, El hambre en la historia, 1939, Espasa Calpe, pag. 26.

32- Jeffrey Sachs, La cura de la pobreza, 2005, Editorial Debate, pag. 63.

33- Jeffrey Sachs, La cura de la pobreza, 2005, Editorial Debate, pag. 52.

34- William H. McNeill, El mundo contemporáneo, 1967, Paidos, pag. 108.

35- Johan Norberg, Cuatro décadas que cambiaron nuestro planeta, 2008, Editorial de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas.

36- Johan Norberg, Cuatro décadas que cambiaron nuestro planeta, 2008, Editorial de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas.

37- Johan Norberg, Cuatro décadas que cambiaron nuestro planeta, 2008, Editorial de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas.

38- William H. McNeill, El mundo contemporáneo, 1967, Paidos, pag. 206.

39- Niew Brezezinski, El gran fracaso, 1989, Editorial Vergara, pag. 53.

40- Niew Brezezinski, El gran fracaso, 1989, Editorial Vergara, pag. 315-326.

41- Niew Brezezinski, El gran fracaso, 1989, Editorial Vergara, pag. 315-326.

42- Niew Brezezinski, El gran fracaso, 1989, Editorial Vergara, pag. 315-326.

43- Niew Brezezinski, El gran fracaso, 1989, Editorial Vergara, pag. 315-326.

44- Niew Brezezinski, El gran fracaso, 1989, Editorial Vergara, pag. 315-326.

45- Ayn Rand, Discurso de Francisco de Anconia, extraído de La Rebelión del Atlas, 1957.

46- Xavier Sala I. Martín, en http://salaimartin.com/randomthoughts/item/693-el-capitalismo-reduce-la-pobreza-en-el-mundo.html

47- D. W. Mackenzie, en http://www.miseshispano.org/2014/08/los-datos-son-claros-los-mercados-libres-reducen-la-pobreza/.

48- E. Parmalee Prentice, El hambre en la historia, 1939, Espasa Calpe, pag. 27.

49- D. De la Cruz, en http://diego-sanchez-de-la-cruz.libremercado.com/2014/07/25/asi-mejora-el-mundo-las-graficas-del-progreso-humano/.

50- J. D. Torres, en http://libreiniciativa.co/2015/04/28/el-mundo-nunca-ha-estado-mejor-critica-a-las-percepciones-ahistoricas-y-erroneas-de-la-desigualdad/.

51- The Spectator, en http://www.spectator.co.uk/the-week/leading-article/8789981/glad-tidings/.

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