Mises y la familia, Lew Rockwell

Mises y la familia, Lew Rockwell

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Familia

Artículo escrito por Lew Rockwell y traducido por Josep Purroy.

FamiliaEl escritor, poeta y filósofo G.K. Chesterton dijo que la familia es una institución anarquista. Con esto quería decir que no es necesario ningún decreto del Estado para que exista. Su existencia fluye naturalmente de las realidades contenidas en la naturaleza del hombre, se forma siendo reforzada por el desarrollo de las normas sexuales y por el avance de la civilización.

Esta observación es consistente con el análisis brillante de la familia hecha por Ludwig von Mises en su magistral obra Socialismo, publicado en 1922. ¿Por qué Mises abordó la familia y el matrimonio en un libro de economía que refutaba el socialismo? Él comprendió -a diferencia de muchos economistas hoy en día- que los opositores de la sociedad libre y voluntaria tienen un gran proyecto que por lo general comienza con un ataque a esta institución (la familia) que es la más crucial en cualquier sociedad.

“Propuestas para transformar las relaciones entre sexos tienen muchas similitudes con los planes para la socialización de los medios de producción”, dice Mises. “El matrimonio debe desaparecer junto con la propiedad privada… El socialismo no sólo promete bienestar -riqueza para todos-, sino también la felicidad universal en el amor .”

Mises señaló que el libro de August Bebel (alemán fundador del Partido de la Social Democracia Alemana), Mujer en el Socialismo, un himno al amor libre publicado en 1892, fue el tratado izquierdista más leído de su época. Este vínculo entre socialismo y promiscuidad tenía una propuesta táctica. Si usted no cree en el engaño de una tierra prometida donde la prosperidad surge por arte de magia, entonces usted podría al menos tener la esperanza de que hubiese una liberación de madurez sexual y responsabilidad.

Los socialistas proponen un mundo en el que no habría impedimentos sociales al ilimitado placer personal, siendo la familia y la monogamia los primeros obstáculos a ser derrumbados. ¿Este plan funcionaría? No hay posibilidad, dijo Mises: “el programa socialista para el amor libre es tan imposible como el programa para la economía. Ambos van en contra de las limitaciones inherentes en el mundo real”.

La familia, así como la estructura de la economía de mercado, no es un producto de las políticas; es un producto de la asociación voluntaria, necesaria por las realidades biológicas y sociales. El capitalismo reforzó el matrimonio y la familia, ya que es un sistema que depende del consentimiento y el voluntariado en todas las relaciones sociales.

Así, tanto la familia como el capitalismo comparten los mismos fundamentos éticos e institucionales. Cuando se trata de abolir estas bases, los socialistas reemplazarían una sociedad basada en contratos por una basada en la violencia. El resultado sería el colapso social total.

Cuando los socialdemócratas Sidney y Beatrice Webb viajaron a la Unión Soviética, una década después del lanzamiento del libro de Mises, relataron una realidad diferente. Ellos encontraron mujeres liberadas del yugo de la familia y del matrimonio, viviendo vidas felices y plenas. Era una fantasía tan grande -de hecho, una sangrienta fantasía- como su afirmación de que la sociedad soviética se estaba convirtiendo en la más próspera de la historia.

Actualmente, ningún intelectual sano aboga por el socialismo económico total; pero una versión aguada del programa socialista para la familia es la fuerza impulsora de las diversas políticas sociales más famosas en todo el mundo. Este programa va de la mano con la restricción de la economía de mercado en otras áreas.

No es casualidad que el surgimiento del amor libre haya acompañado el auge y el pleno desarrollo del Estado del bienestar. La idea de la emancipación de la necesidad de trabajar (y de ahorrar e invertir) y de la emancipación de nuestra naturaleza sexual proviene del mismo impulso ideológico: superar las realidades de la naturaleza establecidas. Como resultado de ello, la familia sufrió -tal como Mises predijo que sucedería.

Mientras que los defensores de la familia y los defensores del capitalismo deberían estar unidos en un único programa político destinado a aplastar al Estado intervencionista, por lo general no lo están. Los defensores de la familia, incluso los conservadores, a menudo condenan al capitalismo financiero como una fuerza alienante, y defienden políticas irreflexivas tales como tarifas, monopolios sindicales y programas de salarios mínimos para las personas casadas.

Al mismo tiempo, los partidarios de la libre empresa tienen poco interés en relación con las preocupaciones genuinas de los partidarios de la familia. Y ambos no parecen estar interesados en los ataques radicales a la libertad y a la familia que las políticas gubernamentales como las leyes sobre el trabajo infantil, las escuelas públicas, la seguridad social, los altos impuestos y la medicina socializada representan. En opinión de Mises, esta separación es perjudicial.

“No es casualidad que la propuesta para tratar a hombres y mujeres radicalmente iguales, de tener al Estado regulando las relaciones sexuales, de colocar a niños en guarderías públicas y asegurar que los niños y los padres permanecen casi desconocidos entre sí, tenga su origen en Platón”, a quién le importaba muy poco la libertad.

Tampoco es casualidad que estas mismas propuestas hoy en día estén en manos de personas que no tienen la más mínima consideración por la familia y por las leyes económicas.

4 Comentarios

  1. Gran artículo. Pienso que la familia es, tal y como afirmaba Chesterton, una institución natural. Por ello pienso que la regulación y la protección por parte del estado que piden sus defensores no tiene sentido y en la mayoría de los casos es perjudicial para la misma institución. Por ejemplo, pienso que la concesión de un subsidio por un determinado número de hijos induciría a la unidad familiar a asumir más obligaciones de aquellas que por si misma -sin el subsidio- podría responder. Esto tiene el efecto perverso de que la familia pasaría a tener una dependencia económica del estado y de la voluntad arbitraria del gobernante que lo dirige.

    Quiero aprovechar este comentario para plantear al resto de los lectores una cuestión: ¿es el matrimonio un contrato? Lo digo por que en el caso de que la respuesta fuese afirmativa lo lógico es que de él se derivase una responsabilidad contractual. Es decir, que en el caso de un divorcio, el cónyuge que incumpliese la obligación de fidelidad debería de indemnizar al otro por un incumplimiento contractual. Y así pasaría con todos los incumplimientos que sucediesen durante el periodo en el cual el contrato estuviese vigente. ¿Qué pensáis al respecto?

  2. ¿Qué es esa asociación de /liberación sexual=opresión estatal/?
    ¿Falacias lógicas cuestionando la libertad sexual del individuo y sus opciones de organización familiar y expresión física para tratar de refutar la idea de una libertad “tradicional” en peligro? ¿en serio? Déjenme pensar… Americano.

    Afirmar que la emancipación sexual es una consecuencia de una supuesta actitud de emancipación laboral impuesta por las políticas socialistas es dejar el libertarianismo a un lado y cruzar la línea de lo sencillamente conservador (conceptos que bien deberían saber, no va necesariamente aparejados), con pocas o ninguna mira hacia la libertad en sí misma, falla además, en aportar ninguna clase de justificación real.

    Decir que porque su expansión haya ido aparejada en las últimas décadas, la liberación sexual y el auge del Estado del Bienestar tienen relación directa es como decir que como el calentamiento global va en aumento y el número de piratas de los últimos tres siglos ha decrecido, es la progresiva ausencia de piratas lo que derrite los glaciares.
    Que teóricamente el socialismo considerase la descomposición de la familia como una supuesta vía de socialización de los medios no determina ni que la una fuese una consecuencia directa de lo otro, ni que ni muchísimo menos la voluntad individual de quienes optan por organizar sus vidas contra un patrón tradicionalmente considerado como correcto esté en ningún caso condicionada por una ideología estructural antiliberadora. Por no añadir que querer limitar la evolución de la fenomenología familiar e individual que surgió durante el totalitarismo soviético a ser resultado íntegro de ingeniería social es darle mucho (demasiado) crédito a una idelología que aun a día de hoy es escasamente capaz de postular modelos de organización eficientes.

    Falacias. Falacias. Falacias.

    No se aporta ni un solo dato sociológico capaz de refutar una hipótesis contradictoria, una hipótesis que además de insostenible se disfraza de verdad universal casi de inmediato y sin apoyarse en argumento complejo ninguno, sólo en datos históricos parciales y sin referencias, arrasando con toda posibilidad de una lógica ajena a sus ideas.

    ¿De veras creen que se le puede llamar a esto libertarianismo? ¿Podemos enmarcar la defensa de la libertad en un dogmatismo ideológico tan tajante?
    Porque yo puedo ser libre de pensar lo que piensa Lee Rockwell, y si así fuese reivindicar activamente mi derecho a serlo, ¿pero defender la libertad consiste acaso en defender sólo la de que uno pueda decir y hacer lo que le plazca? Discúlpenme si no lo ven así, pero ser libre no implica ser necesariamente libertario. El individuo es para el individuo y sus intereses, no lo discuto, pero la idea de libertad le transgrede. Si no celebramos la libertad ajena como garante de la libertad propia corremos el reisgo de ser tan totalitarios como el que más.

    ¿El libertario debe unirse a los defensores de la familia? Si acaso había una lógica interna en el razonamiento para convencerme de ese presupuesto, ha fracasado estrepitosamente. El libertario debe respetar a los defensores de la familia y unirse a ellos si así lo considera, como individuo, de no ser así el libertario debe unirse a quien crea conveniente, incluso no unirse a nadie si así lo prefiere.

    ¿¿Si la familia es tan voluntarista y contractual como aquí se sugiere, entonces de dónde sale el determinismo de afirmar que opciones divergentes de su estructura son imposiciones estatales?? Un mínimo estudio de la Antropología global puede demostrar que existen modelos organizativos mucho más complejos y hasta eficientes que la familia tradicional y que estos constan de patrones de comportamiento sexual más bien distintos ¿debería eso conducirme a pensar que mientras que unos postulan que la liberación sexual está impuesta por el estado, es posible firmar que estos estan a su vez influidos por patrones tradicional-occidentales y/o religiosos de organización?

    ¿La que defienden no es entonces una libertad sesgada y conveniente a sus ideas?

    Más falacias.

    Si es el estado quién regula la sexualidad individual libre, entonces en la ausencia de estado la sexualidad la regularía… ¿la familia?¿la tradición?¿la iglesia?¿Le llaman a eso libertad?
    Libertad sería decidir o no, no regular por decreto. Si el individuo se desentiende de los preceptos organizativos más comunes por propia voluntad, cualquier libertario que se precie debería ser capaz de alabarlo.

    Este es un artículo patético, y no ya porque disienta con él, que es invariablemente cierto, sino porque se vale de manera muy hipócrita del mismo argumentario vacío que denuncia para favorecer un patrón de pensamiento que considera correcto y que siente peligrar, y recae en la eterna falacia lógica de denunciar a la libertad como enemiga de la libertad.

    Piensen por un instante en quién aquí lleva la varita de las influencias, pues si unos están influidos por el estado en su liberación sexual, los otros están indiscutiblemente influidos por su cultura, sus creencias religiosas, el credo político de su familia, el país en que se criaron y un eterno etcétera. Hasta el lenguaje que usamos supone una imposición conceptual y por extensión una limitación cognitiva. Ninguno de uds. en su libertad individual puede afirmar haberse desprendido de toda influencia o de tener una capacidad de elección pura y sin estigmas. Como individuos les influyen y condicionan hasta las experiencias que viven “libremente”. No pueden afirmarse más libres que otros que no compartan lo que piensen. Me corrijo, sí que pueden, pero eso no sólo no les hace libertarios, sino que no les hace libres.

    Personalmente me considero libertario porque no puedo saber qué es mejor para otros, y porque sé que nadie puede tampoco saber qué es mejor para mí.

  3. Estimado Tristán:

    Voté el artículo antes de leer tu crítica y le di 5 estrellas. Si tuviese que votarlo ahora le daría menos de 3.

    Sin duda, la relación entre libertarianismo y iusnaturalismo es muy estrecha. Basta con leer los textos de Rothbard. Pero pienso que los únicos principios de Derecho Natural que deben de ser impuestos a todo el mundo de forma coactiva son: a) El derecho de propiedad de cada persona sobre su propio ser. Y b) el principio axiomático de no agresión.

    Creo que la institución familiar formaría parte del Derecho Natural. ¿Justificación? La procreación es un proyecto que requiere el compromiso a largo plazo de, al menos, dos adultos. Esto no significa que a lo largo de la historia hayan habido distintos tipos de familia: la pareja monógama que es predominante en occidente, la poliginia predominante en los países islámicos o la poliandria que permanece en algunos lugares de la India.

    Sin embargo, entiendo que ni la idea de familia ni mucho menos cada una de las concepciones que de ella existen debe de ser impuesta de forma coactiva. LA FAMILIA ES ALGO DEMASIADO IMPORTANTE COMO PARA QUE ESTÉ EN MANOS DEL ESTADO.

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