La Fachada Intelectual para el Socialismo

La Fachada Intelectual para el Socialismo

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Socialismo

Fragmento extraído del libro Libertad o Socialismo del economista austriaco anarcocapitalista Hans-Hermann Hoppe.

SocialismoComparada con la vida en los países de Occidente donde el sector socializado es considerable la vida en el socialismo total es miserable. El estándar de vida es tan deplorable que, en 1961, el gobierno de la socialista Alemania Oriental construyó un sistema de muros, alambre de púas, cercas electrificadas, campos minados, dispositivos de tiro automático, torres de vigilancia, perros amaestrados y vigilantes, a lo largo de 900 millas, para evitar que la gente huyera del socialismo.

La evidencia empírica muestra que el socialismo es un fracaso evidente. Y la causa del fracaso socialista es transparente como un cristal: casi no existe propiedad privada de los medios de producción, y casi todos los factores de producción son de propiedad común de la misma manera en que los Estadounidenses son dueños del Servicio Postal.

¿Por qué entonces, gente aparentemente seria todavía promueve el socialismo? Y, ¿por qué existen aún millares de científicos sociales que quieren poner más y más factores de producción bajo control social en vez de control privado?

Por una parte, claro, algunos socialistas pueden ser simplemente malévolos. Puede que no tengan nada contra la miseria, especialmente si es solamente la miseria de otros, y están a cargo de administrarla mientras viven muy bien de hecho.

Pero estoy interesado en aquellos que promueven el socialismo porque es supuestamente más “productivo” que el capitalismo. Ellos alegan que la evidencia que demuestra lo contrario, como en Alemania Oriental, está fuera de lugar o probablemente es accidental.

Pero, ¿cómo puede alguien negar que las experiencias de Alemania Oriental o Rusia constituyen evidencia decisiva contra el socialismo? ¿Cómo puede puede cierta gente salirse con la suya al divulgar la visión absurda de que la evidencia contra el socialismo es meramente fortuita?

La respuesta radica en la -aparentemente respetable- filosofía empirista. Es el empiricismo lo que escuda al socialismo de su refutación por cuenta de su propio fracaso, y le da al socialismo la credibilidad que aún tiene.

Es por eso que la crítica Miseana del socialismo ataca tanto el socialismo como el empirismo. Ésta explica que existe una necesaria conexión entre el socialismo y los bajos estándares de vida; la experiencia rusa no es accidental; y el esfuerzo del empirista de hacerla parecer un accidente está fundamentada en el error intelectual.

El empirismo está basado en dos presunciones fundamentales: primero, uno no puede saber nada sobre la realidad con certeza, de forma a priori; y segundo, una experiencia no puede probar definitivamente que la relación entre dos o más eventos existe o no. Si se utilizan estas dos premisas como el punto de partida, es fácil despreciar las refutaciones empíricas del socialismo.

El socialista empirista no niega los hechos. De hecho admitirá -muy a su pesar- que los estándares de vida son deplorables en Rusia y en Europa del Este (al momento del artículo). Pero alega que esa experiencia no constituye una prueba en contra del socialismo. En vez de eso, dice el empirista, que las condiciones miserables son el resultado de circunstancias olvidadas o no controladas que serán abordadas en el futuro, luego del cual todos verán que el socialismo significa estándares de vida más altos.

De la mano del empirismo, incluso las abrumadoras diferencias entre Alemania Oriental y Alemania Occidental pueden ser explicadas entonces completamente. El empirista dice, por ejemplo, que se debe a la ayuda del Plan Marshall recibida por Alemania Occidental mientras que Alemania Oriental tuvo que pagar reparaciones a la Unión Soviética; o porque la Alemania Oriental incluía las provincias rurales y menos desarrolladas de Alemania; o debido a que la mentalidad esclavista no fue desechada en la región oriental si no hasta más tarde relativamente; etc, etc.

Ni siquiera el experimento más perfectamente controlado puede sacarnos de este predicamento, porque es imposible controlar cada variable que pueda concebirse como influyente en la variable que tratamos de explicar. Ni siquiera conocemos todas las variables que componen el universo, lo que deja todas las preguntas abiertas a experiencias de reciente descubrimiento.

De acuerdo con el empirismo, no existe forma en que se pueda descartar ningún evento como una causa posible de alguna otra cosa. Incluso las cosas más absurdas dado que hayan acontecido antes en el tiempo- pueden ser causas probables. Por lo tanto el número de excusas no tiene fin.

El socialista empirista puede descartar cualquier cargo que se le levante al socialismo siempre y cuando esté basado solamente en evidencia empírica. Puede alegar que debido a que no podemos saber el resultado de las políticas socialistas en el futuro, debemos probarlas y dejar que la experiencia hable por sí sola. Y no importa que tan malos sean los resultados, el socialista empirista puede rescatarse a si mismo culpando a alguna variable -hasta el momento olvidada- que parezca más o menos plausible. Formulará una nueva hipótesis revisada, y debe supuestamente ponérsela a prueba durante tiempo indefinido.

El empirista dice que la experiencia puede decirle que un esquema de política socialista no alcanzó el objetivo de producir más riqueza. Pero nunca podrá decirle si uno ligeramente distinto producirá mejores resultados. Ni podrá la experiencia decirle que es imposible mejorar la producción de bienes y servicios, o elevar los estándares de vida, a través de cualquier política socialista.

Ahora vemos que tan dogmática es en realidad la filosofía empirista. Muy al contrario de su supuesta apertura y apego a la experiencia, el empirismo es una herramienta intelectual que le inmuniza a uno completamente de la crítica y la experiencia. Es el medio perfecto para la deshonestidad intelectual que permite escudar al socialismo de la deslumbrante verdad de su propio fracaso.

Los aportes económicos de Mises demuestran que el socialismo falla porque viola los principios irrefutables de la Economía entre ellos la ley de intercambio, la ley de utilidad marginal decreciente, la ley ricardiana de asociación, la ley de controles de precios, y la teoría cuantitativa del dinero- que pueden ser deducidas del axioma de la acción humana mediante la lógica aplicada. Y por lo tanto podemos saber de antemano y con absoluta certeza- las consecuencias del socialismo dondequiera que se lo aplique.

Si queremos desenmascarar al socialismo, debemos atacar el absurdo error intelectual que representa el empirismo. Y si queremos derrotar al socialismo, debemos consolidar un sólido argumento Miseano basado en la lógica de la acción humana y las irrefutables leyes de la Economía.

4 Comentarios

  1. buen articulo pero se basa en un supuesto falso, sencillamente no hay NINGUN socialista honrado ni que tenga buenas intenciones asi que no merece la pena tratar de comprender algo que no existe, los que promueven el socialismo son solo criminales demasiado cobardes para ser delincuentes comunes, demasiado miserables como para tener empatia con el resto de seres humanos y demasiado psicopatas como para terminar creyendose sus mentiras, el socialismo es malo en cualquier medida, cuanto mas light menos dañino es, por supuesto pero no hay nada bueno en el socialismo, ni un atomo.

  2. Lo que vienes a decir en tu artículo es más o menos lo mismo que dijo Karl Popper en un demoledor artículo sobre las diferencias entre la Ciencia de la pseudociencia.
    http://karws.gso.uri.edu/jfk/critical_thinking/science_pseudo_falsifiability.html

    Uno de los puntos más determinantes para separar la ciencia de la superchería, aparte de la reproducibilidad y del poder predictivo de sus teorías, es un concepto que él denomina “falsabilidad”, es decir, si a partir de las predicciones (no triviales) que hace la teoría, es posible realizar un experimento que demuestre si la teoría es falsa (si se obtiene un resultado no predicho por la teoría).

    Si da igual sea cuál sea el resultado de los experimentos, este puede retorcerse para que tenga cabida dentro de la teoría e incluso la corrobore, entonces esa teoría es muy probablemente superchería.

    Karl Popper específicamente menciona el Marxismo como una teoría que podía falsarse y que de hecho se demostró completamente falsa, y que a raíz de los cambios que aplicaron sus seguidores a la teoría, pasó a convertirse en una pseudociencia más. Esto por cierto no es diferente de la trola del calentamiento global, que una vez se demostró falsa pasó a denominarse “cambio climático” y a dejar de ser falsable.

    El artículo de Karl Popper, además, sirve para demostrar el sesgo izquierdista y manipulador de la wikipedia, ya que te censuran la parte del artículo que menciona al marxismo , como si les escociera.

    El otro artículo demoledor contra el empirismo postmoderno de la sociología socialista fue el del escándalo de Sokal: un artículo de “ciencias sociales” más falso que un billete de 40, y que demostró que para ser publicado en una revista seria de sociología sólo basta con llenar tu artículo de consignas demagógicas socialistas, aunque el resto del artículo no tenga ni pies ni cabeza:

    http://en.wikipedia.org/wiki/Sokal_affair

    El socialismo debería ser barrido del panorama académico, pero nuestra universidad pública (en especial filosofía, educación, psicología, sociología, y sobretodo economía) están infestadas de esta lacra pseudocientífica que además de falsa, resulta perversamente dañina para la sociedad cuando se lleva a la práctica, véase la crisis gordísima a la que ha llevado a España el que Zapatero hiciera caso a los planteamientos de Keynes de gastar por gastar.

    Necesitamos hacer borrón y cuenta nueva con nuestros académicos anclados en el S. XIX.

  3. No sirve lo de Popper por las mismas razones que Hoppe ha señalado: el socialista se negará siempre a admitir que su teoría o sus hipótesis han sido falsadas: aunque la evidencia parezca falsarlas, siempre dirá que intervino una variable olvidada o desconocida hasta el momento… y con ello se salva.

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