Cómo morirá el Estado, Jeffrey Tucker

Cómo morirá el Estado, Jeffrey Tucker

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Gangnam Style

Artículo de Jeffrey Tucker y traducido por Josep Purroy.

Gangnam StyleGoogle compró YouTube en 2006, cuando la histeria por la infracción de derechos de autor se encontraba en su apogeo. Los nuevos propietarios de YouTube inmediatamente se ocuparon en tratar de crear una plataforma consistente con las normas legales para evitar pérdidas de miles de millones de dólares en procesos legales pendientes. Los usuarios de YouTube estaban subiendo una gran cantidad de material protegido por derechos de autor, y Google podría ser judicialmente responsable por ello.

Durante los tres años siguientes, las retiradas de material publicado ocurrían frecuentemente. A los usuarios se les eliminaba el material que habían subido. A las películas caseras que utilizaban música de fondo con derechos de autor se les quitó el sonido. Los vídeo homenajes a artistas populares con sus canciones desaparecieron. Incluso los videos que mostraban gente bailando en sus coches mientras escuchaban música fueron retirados.

Eso no fue divertido para nadie. A los artistas no les gustaba estas medidas. Ellos son los más beneficiados cuando alguien hace un video en su honor, ya que se ponen contentos (y halagados) al ver que su música se está emitiendo. Los propietarios de los derechos de autor tampoco han ganado nada mediante esta censura. No obtuvieron ningún ingreso en la eliminación de estos materiales.

A Google no le gustaba nada el tener que hacer esto a causa de todos los gastos que tuvo que incurrir en crear programas que continuamente controlasen la web. Era también molesto cuando estos programas detectaban un video casero de una fiesta infantil porque los niños estaban cantando “Feliz Cumpleaños”. Para los consumidores y usuarios, que les eliminen su vídeo es un insulto imperdonable.

Es decir, nadie realmente se beneficiaba de este sistema. Y la situación se estaba volviendo cada vez más difícil de controlar, ya que las subidas de vídeos crecieron de manera exponencial (48 horas de videos nuevos aparecen cada minuto). Pero aún así la censura persistió. La presunción de que la música con derechos de autor no podía ser publicada en YouTube estaba enraizada en el sistema.

A nadie realmente le gustaba la forma en que el sistema funcionaba. Pero era difícil imaginar otra manera. Después de todo, ése era el sistema que la ley había construido. Y, ciertamente, la ley debe prevalecer sin importar cuán absurdo es el resultado. Era como la escena de Las brujas de Salem de Arthur Miller: nadie en Salem creía realmente en la práctica de matar a las brujas, pero la gente continuaba la carnicería porque así era como funcionaba el sistema.

Era evidente que la ley había creado una situación insostenible. La ley creó un sistema demasiado costoso para todos. No podía seguir así. ¿Pero qué es lo que lo cambió? ¿Y cómo? Fue justamente allí cuando las fuerzas de la economía de mercado llegaron al rescate.

Google creó un nuevo sistema que muestra publicidad en la parte inferior de cada vídeo. Y también permite la colocación de anuncios publicitarios antes del comienzo de los videos. Muchos de estos anuncios son increíblemente interesantes, digamos de paso, y nada molestos para los usuarios, aunque lo podrían ser -por eso existe la opción de omitir el anuncio después de 5 segundos. (Toda la institución entera de la publicidad en YouTube merece un artículo aparte).

Además, Google hizo un acuerdo entre los usuarios de YouTube y los propietarios de los derechos de autor. Si un video en particular infringiese derechos de autor, el propietario de estos derechos sería notificado y tendría dos opciones: pedir la retirada del vídeo o permitir que aparezca un anuncio en el video, lo que garantizaría ingresos. Prácticamente todos optaron por la solución comercial, y simplemente porque es más ventajosa para el propietario el hacer dinero que perseguir al creador del video mediante el sistema judicial.

Los propietarios de los derechos de autor aprendieron en el proceso algo que ya era obvio para muchos de nosotros durante mucho tiempo, pero que, por razones extrañas, aún no había sido entendido por los fiscales de la ley. Aprendieron que, lo que parece ser una violación de la ley y de los derechos de propiedad intelectual, puede ser modificado y transformado en una forma pacífica y mutuamente beneficiosa de publicidad. El mayor enemigo de cualquier empresa de negocios es la oscuridad; y su mejor aliado es la gente atenta que puede llegar a convertirse en clientes.

Hoy en día, YouTube alberga una gran cantidad de material que hace dos años estaba considerado como pirata e ilegal. Todo está allí, atendiendo las demandas de millones de usuarios que no pagan ni un céntimo para usar este servicio. YouTube está haciendo lo que Napster hizo en el año 2000, antes de ser destruido por el gobierno. La diferencia es que el acceso libre es financiado a través de formas pacíficas de publicidad. Aquello que ley estatal había convertido en una guerra de todos contra todos, el mercado lo convirtió en un sistema de paz y abundancia para todos.

Esta es una solución absolutamente brillante, además de ser un fantástico ejemplo de cómo el mercado es capaz de proporcionar soluciones pacíficas a los problemas que, de otro modo, el Estado haría frente con coacción y brutalidad. La solución de mercado de este caso fue del tipo “Breaking Bad” [1], en el sentido de que se trataba de un rechazo explícito de todo lo que el Estado estaba tratando de imponer. Y como los costos impuestos por el agresivo enfoque estatal estaban creciendo enormemente, el mercado encontró otra salida. La guerra resulta cara.

La prosperidad requiere paz. El Estado quería guerra, pero el mercado dijo ‘no’. Por supuesto que sería muchísimo mejor si las regulaciones y protecciones para los monopolios de propiedad intelectual fuesen derogados y el propio mercado se encargaría de la creación de modelos de negocio para la distribución en un ambiente libre de intervenciones. Pero, en vez de esperar cambios en la ley, el sector privado encontró una manera de burlar la ley.

Y esta solución está cambiando por completo la forma en que se distribuye la música. Cuando el cantante/rapero surcoreano PSY apareció con su canción “Gangnam Style”, en julio de este año, su video se convirtió en una forma viral más allá de las expectativas de cualquier ser humano. Él tiene el récord de ser el primer video de YouTube en obtener mil millones de visitas, y todo ello en un período muy corto de tiempo.

PSY (Park Jae-Sang) es un artista que permanecía en el anonimato hacía una década. Él conocía el valor de la exposición. Cuando su música comenzó a ser pirateada, cuando restaurantes con el nombre de Gangnam Style comenzaron a surgir, cuando camisetas y productos con su marca empezaron a aparecer por todas partes, él vehemente se negó a cumplir su propiedad intelectual. Él se dio cuenta muy sabiamente de que cualquier tipo de producto que compartiese su imagen podría ser positivo para él. Y, como era de esperar, se estima que  facturará más de 8,1 millones de dólares sólo este año con las descargas de su música en iTunes, por las entradas de sus conciertos y con publicidad. Gracias a su negativa a participar en el sistema estatal de protección al monopolio intelectual, se convirtió en uno de los músicos más famosos del mundo, y pronto será uno de los más ricos también.

Merece la pena detenerse a reflexionar un poco sobre las lecciones de este ejemplo. En nuestra época, el aparato de la regulación estatal -no sólo para la propiedad intelectual, sino también, y sobre todo, en todas las áreas de la economía- han creado una situación intolerable e insostenible para todos los ciudadanos. Incluso aquellos que pensaban que podrían beneficiarse de las regulaciones proteccionistas no están cosechando las promesas -por lo menos en la medida que imaginaron. Esto es así porque el curso de la historia no puede ser detenido ni siquiera por los intentos más feroces y violentos de coacción estatal. El mercado siempre va a prevalecer -que es sólo otra manera de decir que la acción humana prevalecerá sobre la maquinaria coercitiva del Estado- en el largo plazo.

Estamos siendo testigos de esto en todos los ámbitos de la vida. Las leyes estatales contra las drogas se encuentran bajo una fuerte presión de la gente enfadada con las terribles olas de encarcelamiento a causa de acciones que la mayoría de la gente no piensa que son delitos graves (como fumar marihuana). La educación pública, por más poderosos que sean los sindicatos de sus funcionarios, está desacreditada, y su decadencia está llevando a los padres a optar por la educación en casa (homeschooling), la educación a través de Internet o mediante diferentes alternativas creativas que ofrece el mercado (como la Khan Academy). En pocos años, la educación pública -y su adoctrinamiento marxista- dejará de tener cualquier importancia.

Incluso el sector bancario, hasta ahora intocable y poderoso, está pasando por turbulencias, a pesar de todos los intentos de los Bancos Centrales y gobiernos de monopolizar el sistema. La nueva moneda Bitcoin está creciendo y prosperando, a pesar de todos los intentos de decir que el acuerdo es una farsa y un fraude. Los nuevos sistemas de pago están apareciendo diariamente en forma de Tarjetas Regalo [también llamados Gift Card, que es una tarjeta de prepago que tiene por objeto ser utilizado como regalo para las personas que no saben qué regalo específico dar] y las tarjetas que pueden ser inmediatamente cambiadas por dinero. Las aplicaciones digitales están permitiendo nuevas formas de préstamos que eluden por completo el sistema oficialmente aprobado por el Estado.

Chicos, si queréis entender cómo el Estado va a colapsar en el futuro, es en esa dirección que tenéis que mirar. El colapso del Estado no va a ocurrir a través de la política. No se producirá a través de las reformas aplicadas desde arriba hacia abajo. Ocurriá, más bien, a través del sistema empresarial de ensayo y error, ya que el mercado no va a ser inerte. Teniendo que lidiar con los terribles costos impuestos por el sistema anacrónico estatal, el mercado continuará y sorprendentemente encontrará formas creativas de burlar el aparato coercitivo, inventando efizcamente nuevos espacios de libertad que permitirán que el progreso ocurra.

Cualquier acto de espíritu emprendedor es, por definición, revolucionario. Hay un espíritu anarquista en sus raíces. Un acto emprendedor es un ataque a la base del statu quo. Emprender significa estar insatisfecho con la situación actual. Emprender significa imaginar algo nuevo y mejor. Emprender es un acto que produce cambios graduales, inesperados y no consentidos, ya que añade una nueva dimensión a la experiencia de cómo nos vemos, cómo nos entendemos y cómo nos relacionamos con los demás.

Sin espíritu emprendedor, la historia no registraría ningún momento de progreso, nuestra comprensión de cómo es única y especial nuestra época en este mundo sería siempre difícil de alcanzar, y la sociedad en su conjunto se contraería hasta que finalmente moriríamos. Con el espíritu emprendedor, cualquier intento de controlar y paralizar el mundo usando la fuerza siempre fracasa en el largo plazo.

La historia nos ha enseñado que aquellos que se atreven a tratar de bloquear el progreso humano siempre terminan siendo apartados. Sí, habrá mucha fricción y varios poderosos serán víctimas mientras tratamos de movernos del atraso al progreso. Pero vamos a llegar allí, mediante un acto de desobediencia creativa cada vez.

NOTAS

[1] Serie americana con juego de palabras del mismo nombre. El término “Breaking Bad” significa, en el argot del sur de EE.UU., que alguien se ha desviado del camino correcto y comenzó a hacer las cosas mal.

6 Comentarios

  1. Buen artículo.

    Y si bien es cierto que la segunda opción que da Youtube a los titulares de los derechos de autor es más pacífica y beneficiosa (gracias a su ingenio), no deja de ser ilegítima, pues de no existir normas de derechos de autor (como debería ser, por ser una ficción jurídica) Youtube (y sus usuarios) no tendría que buscar como opción la publicidad con beneficios comerciales para estos titulares. Sólo quería aclarar eso.

  2. Soy pesimista. El Imperio Romano cayó por el peso de su propio Estado y el mercado no pudo hacer nada. Si la destrucción de la sociedad por el Estado ya ha ocurrido antigüamente llevando a épocas oscuras ¿por qué no puede volver a ocurrir?

  3. mmm El artículo es bueno porque me informé sobre lo de YouTube, que no sabía, pero por lo demás es miope y sesgado.
    En mi parecer esos idólatras del mercado, piensan que este es una especie de espíritu metafísico que asegura prosperidad infinita y que no debe ser alterado por la inarmoniosa y perniciosa manifestación del Estado. Me parece incorrecto demonizar la figura del Estado.

    Es evidente que la economía de mercado, formada por decisiones individuales en búsqueda de lucro privado, nos asegura la provisión de bienes y servicios (que ninguna planificación central lograría por sí sola) y además, el desarrollo y la innovación lo cual es muy beneficioso para la sociedad en su conjunto.

    No obstante, no hay que olvidar que existen los reconocidos “fallos de mercado” (porque evidentemente este no es perfecto y nunca lo será como lo aparentan los modelos microeconómicos de idílica e irreal competencia perfecta). Además es inestable por naturaleza (el capitalismo por cuenta del mercado), y tiene ciclos estructurales e inevitables donde miles se quedan sin empleo y sufren, (recesiones y/o depresiones). Por lo tanto el Banco Central, es el héroe que busca controlar el ciclo económico y el Estado regula (aunque no mucho y siempre tarde) las oleadas especuladoras en el mundo de las finanzas que dejan empresas en quiebra y por tanto desempleo.

    Además, no hay que olvidar que detras de las restricciones del Estado en cuanto a derechos de autor, están las omnipresentes y odiosas multinacionales de contenido (y estas son una principal fuerza en el mercado) que hasta ahora no encuentran una forma lucrativa de monetizar las restricciones (bueno, hasta que encontré lo de la publicidad que es muy ingenioso)

    Finalmente, tienen que reconocer que el mercado profundiza las desigualdades sociales muchas veces, por cuenta de la ambición desmedida de pocos (esto se refleja en el gini tan alto de muchos países como Colombia) y el Estado como debe ser, redistribuye en programas sociales. (Me pregunto que dirían los defensores a ultranza del mercado, si quedan desempleados y el Estado los ayuda cuando más lo necesitan).

    Por lo tanto se concluye, que aunque el Estado no es la panacea, el mercado tampoco lo es, y la perfecta conjunción de ambos hacen que el capitalismo en apariencia “funcione para todos”. No sean tan chistosos, y quieran destruir al Estado. No concebirían vivir en un mundo donde todo es privatizado (hasta el aire que respiramos) e incluso ni siquiera el mismísimo dios clásico Adam Smith concibió una sociedad sin Estado. Para él el papel del Estado es el de garantizar el correcto funcionamiento del mercado, pero nunca hubiera contemplado su desaparición.

    Me quedo con la frase de Blair “tanto mercado como sea posible, tanto Estado como sea necesario”. La medida de ambos depende de tu ideología, pero el punto es que los dos deben existir. Son como uña y mugre. Y dejen ser tan bobos los que piensan que le mercado y el capitalismo o el Estado y el comunismo son el curso inevitable de la historia. La historia no es inexorable, la elaboramos todos día a día.

    Espero sus comentarios y ójala un pequeño y enriquecedor debate 🙂

    • jajajajaa que bueno… casi me trago que este comentario iba en serio… menos mal que me he dado cuenta que fue escrito el 28 de diciembre xDDDDD
      Inocenteeeeee!!!!

      El banco central el heroe… jajaja increible, muy bien traido eh!

      Va un saludo.

  4. Yo también estuve a punto de picar con el comentario de El Inquisidor. jajajajaja.

    Papelas, no se cuales son los resultados de google con youtube pero tiempo al tiempo. Si no recuerdo mal, durante los primeros años no incluyeron publicidad en su buscador y hoy es una fuente formidable de ingresos.

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